Este jueves, 9 de julio, por séptimo día consecutivo la fiscal Ana Hidalgo continúa exponiendo los elementos de convicción que mantiene para acusar en calidad de autores mediatos a siete personas procesadas por intervenir en la parte intelectual del asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio. La audiencia preparatoria de juicio está en manos del juez penal de Pichincha Geovanny Freire.
En el denominado caso Magnicidio FV son investigados el exministro del correísmo José Serrano, el llamado a juicio en el caso Metástasis Xavier Jordán; el exasambleísta de la Revolución Ciudadana (RC) Ronny Aleaga; el condenado por actos de corrupción en las áreas de la salud y judicial Daniel Salcedo; y los cabecillas del grupo de delincuencia organizada (GDO) Los Lobos, Wilmer Chavarría, alias Pipo; Luis Arboleda, alias Gordo Luis; y Esteban Aguilar, alias Lobo Menor.
Esta sexta jornada de la diligencia arrancó Hidalgo dando a conocer los resultados de una transcripción realizada dentro de una pericia parte del expediente fiscal con más de 20.000 fojas. Este elemento, ubicado como el 104 dentro de los elementos generales, versaba sobre la transcripción hecha de una conversación entre María Paula Christiansen, pareja sentimental del procesado JoséSerano, y el coprocesado Xavier Jordán.
Mientras la representante de la Fiscal exponía los elementos de convicción la interrumpió por segunda ocasión Marcelo Lasso Saavedra, testigo en el caso magnicidio que busca retractarse, pues, según él, todo lo que mencionó fue debido a presiones y ofertas hechas por la Fiscalía. La acusación particular en el caso, así como la Fiscalía tienen otra perspectiva del hecho. Cree que Lasso fue cooptado por otros de los procesados, para que se retracte, ponga dudas ante la investigación, todo a cambio de dinero.
Minutos antes de la irrupción, Hidalgo se refería a una entrevista que mantuvo Verónica Sarauz, viuda de Fernando Villavoicencio y acusadora particular en Magnicidio, con el reportero Andersson Boscán, en la que se cuestionaba la investigación que hacía la Fiscalía y las medidas para custodiar un dispositivo telefónico que pertenecía a Villavicencio. También empezaba a relatar un intercambio de mensajes de texto por teléfono celular entre Christiansen, Sarauz y Andrés Proaño, exmiembro de la Policía.
“Vuelvo a irrumpir para solicitar que escuchen mi versión. Esto no es por plata, es para develar la verdad. No entiendo por qué no han podido escucharme”, reclamó Lasso y enseguida, el abogado Patricio Rosero lo increpó: “Silencio payaso”.
El juez recordó a las partes procesales cuáles son las reglas de una audiencia y pidió que escuchen el dictamen fiscal. “Me parece tan irrisorio que el señor, que no sé quién es, se conecte de esa forma. Porque tampoco va a tener una respuesta judicialmente. Lo que tenga que decir, técnicamente a mi no me importa”, enfatizó el magistrado y la diligencia continuó.
Una situación similar sucedió la mañana del martes último, 7 de julio. Lasso intentó, vía Zoom, que el juez Freire escuche “su verdad”,pero la respuesta ante la sala fue la misma: no lo escucharía porque él (Lasso Saavedra) no es parte procesal.
Ese mismo martes, pero en la tarde, se conoció que por el acoso, las amenazas y la extorsión que estarían viviendo en redes sociales y otras plataformas, Amanda y Tamia Villavicencio, hijas del político asesinado Fernando Villavicencio y acusadoras particulares del caso Magnicidio, presentaron una denuncia penal contra Xavier Jordán y Marcelo Lasso Saavedra.
De la denuncia interpuesta ante la Fiscalía le informaron el juez Freire, Amanda Villavicencio y su abogado Patricio Rosero.
“Marcelo Lasso nos está acosando en redes sociales, incluso intentando hacer este delito que se llama extorsión, diciendo que va a publicar fotos desnudas nuestras, que tiene él por alguna razón. Cosa que nada más alejado de la verdad, pero además demuestra que no tienen nada más en contra de nosotras que intentar destruir nuestra reputación a través de prácticas tan violentas y machistas”, indicó Amanda Villavicencio.
Pese a que Amanda y Tamia Villavicencio creen que han colocado una denuncia debidamente fundamentada, no saben qué más pueden hacer para que este tipo de cosas no sucedan más. Sostuvo Amanda Villavicencio que este es un proceso complejo, duro y es revictimizante, ya que todos los días tienen que enfrentar a personas procesadas y ahora a prófugos de la justicia, que ni siquiera se sabe dónde están.
“Así como fue mi padre, el blanco de ellos ahora ser nosotras este blanco. Esto es insoportable”, anotó. (I)
































