La aerolínea Level repliega sus alas en Barcelona. La compañía low cost de largo radio que controla el grupo IAG (del que forma parte Iberia) y que tiene base en el aeropuerto de El Prat desacelera su actividad, con una reducción de los destinos y de la oferta de plazas disponibles. Tras haber cancelado en primavera su ruta a San Francisco, Level también ha anunciado para después del verano la supresión de sus viajes sin escalas a otros dos destinos estadounidenses, Boston y Los Ángeles. La empresa manifiesta que se trata de una medida “circunstancial” a la espera de que varíen las condiciones del mercado. La decisión llega presionada por la feroz competencia que hay en los vuelos desde Barcelona a Estados Unidos y por los reiterados problemas de fiabilidad de tres de los aviones usados por Level. Sin llegar a suponer un compromiso para la seguridad, han sufrido una sucesión de averías e incidencias en cabina que han terminado motivando su retirada de la circulación.

Level manifiesta que la cancelación de rutas se ha tomado “al margen de la apuesta que la compañía, y el grupo IAG, tiene por posicionar Barcelona como un hub”. Su frenazo coincide con el plan de Aena de desplegar una ambiciosa ampliación del aeropuerto de Barcelona. Una de las premisas de ese proyecto, que cuenta con el apoyo total del Govern de la Generalitat y la implicación personal del president Salvador Illa, es poder garantizar la capacidad de la infraestructura de El Prat para acoger más conexiones de largo radio. La idea es invertir más de 3.000 millones en un rediseño profundo, con el alargamiento de una de las tres pistas y la construcción de una nueva terminal satélite.

Level ha estado operando sus vuelos con una flota de siete aviones del modelo Airbus A330-200, “uno de los aviones de largo recorrido más populares y fiables del mundo”, recoge la aerolínea. Tres de esos aparatos han supuesto un sinfín de quebraderos de cabeza, hasta tener que ser retirados de circulación por una falta de fiabilidad que fuentes conocedoras de la situación relacionan con el uso intensivo que acumulan. “No se trata en ningún caso de averías de motor que pudieran afectar a la seguridad, pero sí son incidencias en cabina, como por ejemplo con los asientos, que han provocado retrasos o derivado en situaciones de overbooking”, indican las mismas fuentes consultadas. Dos de esos aviones fueron adquiridos por Level a la australiana Virgin.

El holding IAG, que también controla British Airways, Iberia, Vueling y Aer Lingus, está a la espera de recibir a partir del año 2028 un pedido de 21 Airbus A330-900neo. Pero un portavoz de la compañía manifiesta que no está decidido cómo se hará el reparto de material nuevo entre las aerolíneas del grupo. “La asignación siempre es en función del retorno que se calcula en ese momento concreto”, se argumenta desde IAG. Llegado el momento, las circunstancias y oportunidades del mercado aeronáutico condicionarán si alguno de los nuevos aviones se pinta con el logo de Level.

El aeropuerto Josep Tarradellas vivió este viernes una jornada de altísima actividad, con 1.161 vuelos. Vueling, con casi el 40% de la oferta total, ejerce una posición de claro dominio en El Prat explotando rutas consideradas de corto alcance. IAG presenta a Level como su apuesta para explotar el largo radio desde Barcelona. Empezó a volar en 2017 con una flota de apenas dos aviones, cedidos por Iberia, y su creación coincidió con la potente apuesta en Barcelona que planteó Norwegian para programar rutas directas a precios muy ajustados a Estados Unidos. No fue hasta diciembre de 2025 cuando Level se emancipó definitivamente como marca con código propio, independiente de Iberia, pero apenas medio año después afronta una cura de adelgazamiento.

Norwegian ya no es una amenaza para el grupo IAG, pero la competencia por los vuelos a Estados Unidos se ha comprimido por la presencia consolidada en las pistas de Barcelona de American Airlines, Delta y United. Recientemente, se ha sumado a la batalla Jet Blue. La low cost norteamericana estrenó el pasado mes de abril su conexión directa entre Barcelona y Boston a 399 euros el viaje en clase turista, y 1.699 euros en business.

El sector aeronáutico persigue ganar altura con aeronaves de consumos más ajustados para contener el disparado precio del carburante. Y más allá de luchar por ofertar el billete más barato, ganan atractivo las tarifas competitivas con servicios prémium. Level busca cómo resituarse en esa carrera y, después del verano, ya no ofrecerá billetes para volar directamente de Barcelona a Boston ni a Los Ángeles. Sin embargo, desde la aerolínea se insiste en que se trata de una medida “circunstancial” que no cierra la puerta a recuperar esas mismas frecuencias, u otras, a medio y largo plazo. Mientras, Level conservará los vuelos directos a Nueva York, Miami, Lima, Buenos Aires y Santiago de Chile.



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