
No era una venta de un coche, aunque así figuraba en los contratos. Tampoco una simple opción de recompra. La justicia ha tumbado un préstamo encubierto que obligaba a un consumidor a devolver más del doble del dinero recibido y, además, permitía a la empresa quedarse con el vehículo si dejaba de pagar. El Juzgado de Primera Instancia número 12 de A Coruña ha declarado nulos los contratos firmados entre un consumidor y la mercantil CxC Coches al considerar que la operación escondía una financiación con un coste desproporcionado, penalizaciones abusivas y un mecanismo prohibido por la ley para apropiarse del automóvil.































