Richard Peet en las oficinas de su empresa Sweet&Coffee.

Richard Peet y su esposa Soledad Hanna, Ingeniero Financiero y Economista respectivamente,  empezaron su exitosa cadena de cafeterías Sweet and Coffee cuando todavía eran enamorados. Estaban a un año de casarse, ambos trabajaban en instituciones financieras  y,  sin que ellos lo supieran, había un dulce emprendimiento en sus destinos.

Richard Peet en las oficinas de su empresa Sweet&Coffee.

La idea de crear un lugar especializado en la preparación de café y dulces caseros partió del hobbie de Hanna por preparar postres y del gusto de Peet por los negocios de servicio. El auge de los centros comerciales en la ciudad  -que en ese entonces contaba con Policentro y Albán Borja, y estaban surgiendo Riocentro Ceibos y Entre Ríos- también favoreció a esta pareja de emprendedores, que empezaron trabajando con un equipo de 15 colaboradores en su primer local  y que actualmente emplean a 650.

Algunos de los factores que ayudaron a que Sweet & Coffee se convierta en una de las mejores cafeterías del país, fue el hecho de que “en Ecuador no había muchas franquicias, por lo que llenar un patio de comidas era complicado”. Además, haber estudiado en Estados Unidos ayudó a Peet porque allí pudo darse cuenta de que “el concepto de coffeeshops no tenía más de 5 ó 6 años y, que en Guayaquil solo habían cafeterías tradicionales y pastelerías”.

Fue este el punto de partida de esta idea emprendedora. “En un día de inspiración, a mi esposa y a mí se nos ocurrió hacer un complemento, un lugar especializado en café y dulces dándole la misma importancia a ambos: un  50/50”, confiesa Peet.

Un amigo en común que formaba parte del directorio del aún no inaugurado centro comercial Mall del Sol, les mencionó si les interesaba poner algún local en el patio de comidas del lugar y fue una propuesta imposible de rechazar. Así, hace aproximadamente 15 años, abrieron el primer local de Sweet & Coffee, con un capital de entre  $40.000 y $50.000.

Tuvieron que transcurrir tres años antes de que abrieran su segundo local en el Malecón 2000, luego inauguraron dos cafeterías en San Marino,  después una en Riocentro Ceibos y actualmente cuentan con 46 locales: 34 en Guayaquil y 12 en Quito, mercado al que entraron en 2003.

Uno de los locales de Sweet &Coffee.( Imagen de la web oficial de la empresa).

Según Peet, hoy en día montar un local cuesta mucho más que lo que necesitó para abrir el primero. Además afirma que Sweet and Coffee es  un ejemplo de que “no tienes que realizar inversiones millonarias para emprender un negocio. Esta empresa inició con un capital de $40.000 y se ha convertido en una que puede valer millones y millones de dólares”.

Peet no habla por hablar: solo en 2011, la empresa vendió  3, 5 millones de bebidas de café y 3,8 millones de porciones de dulces.

El Gerente General de Sweet & Coffee  expresa que una de las ventajas que tuvieron fue que jamás hicieron préstamos, “todo el crecimiento que ha tenido durante estos quince años ha sido financiado y capitalizado con la misma utilidad de la empresa”, recalca.

Además, desde un principio  se dieron cuenta de que había que tener mucha retroalimentación con el cliente, escuchar sus comentarios y sugerencias y no tomarlas de una forma defensiva.

Otra clave del éxito de Sweet & Coffee es que cuenta con la Universidad del Café desde hace 5 años. En este lugar, que cuenta con una sede en Guayaquil y otra en la capital,  se entrena durante uno o dos meses a las personas que quieran entrar a trabajar en la empresa. El año pasado, de 600 entrenados, solo 150 ingresaron.

“De la correcta selección del personal  y de su correcto entrenamiento depende el éxito de la empresa. Yo podría decir que esta empresa se ha creado,  se ha fortalecido y ha ido mejorando en sus procesos con el capital humano que está dentro”, es lo que finalmente destaca este emprendedor.

 

 

 

 

 

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