La nueva edición de Icónica Santalucía Sevilla Fest llega en un momento clave para entender cómo un festival puede redefinir la identidad cultural de una ciudad. En esta conversación, su director reflexiona sobre el crecimiento del proyecto, la singularidad de la Plaza de España como escenario irrepetible, la evolución del público y los retos de un sector cada vez más competitivo.
Al frente de esta transformación está Javier Esteban, director y fundador de Icónica Santalucía Sevilla Fest, cuya trayectoria en el mundo audiovisual y su mirada emocional sobre la música en directo han sido decisivas para convertir el festival en un referente nacional e internacional. Su experiencia y su apuesta por unir patrimonio, cultura y emoción dibujan el retrato de un creador que ha logrado situar a Sevilla en el mapa global de los grandes eventos musicales.
¿En qué momento sentiste que Icónica dejó de ser un proyecto local para convertirse en un fenómeno nacional?
La verdad es que nunca lo vivimos como un proyecto estrictamente local. Desde el principio nuestro objetivo fue colocar a Sevilla en el mapa mundial de la música en directo.
De hecho, en la primera edición solo un 21% del público era sevillano. La mayoría venía de fuera, así que entendimos muy pronto que el proyecto había trascendido las fronteras de la ciudad. Lo que más orgullo me produce es que, con los años, también hemos conseguido enamorar al público local y hoy cerca del 70% de los asistentes son sevillanos.
Además, muy pronto vimos que el festival empezaba a sonar en medios, artistas y circuitos profesionales de toda Europa. Ahí confirmamos que Sevilla estaba ocupando el lugar que merecía en la música en directo.
¿Qué decisión estratégica consideras que ha sido la más importante para alcanzar este crecimiento?
Creo que la decisión más importante fue no conformarnos con hacer un festival más. Desde el principio entendimos que nuestro verdadero valor diferencial no era sólo la programación, sino la experiencia completa: unir grandes artistas con un espacio único como la Plaza de España y convertir la visita al festival en una forma de disfrutar Sevilla, o incluso descubrirla.
Siempre hemos pensado más en construir una marca y un destino cultural que en organizar una sucesión de conciertos. Esa visión es la que ha permitido que Icónica crezca edición tras edición y tenga hoy una personalidad propia reconocible dentro y fuera de España.
¿Cómo se mantiene la identidad del festival creciendo tan rápido? ¿Qué diferencia a Icónica Santalucía Sevilla Fest de otros grandes festivales españoles?
Manteniendo muy claro quiénes somos y qué queremos transmitir. Icónica no compite por cantidad, sino por experiencia y singularidad. Aquí cada concierto sucede en un entorno patrimonial único e incomparable y eso cambia completamente la forma en la que se vive la música. Además, intentamos que el festival tenga una línea muy cuidada y elegante, donde convivan grandes estrellas internacionales, artistas nacionales y propuestas locales sin perder coherencia. La Plaza de España hace mucho, pero también la sensibilidad con la que se construye cada edición.
¿Qué crees que busca hoy el público en un gran evento cultural que no buscaba hace diez años?
Hoy el público quiere vivir experiencias completas. Hasta hace muy poco, los conciertos era cosa de un público muy concreto; ahora la gente en general busca emoción, entorno, gastronomía, estética, compartirlo y recordarlo. Quiere sentir que está viviendo algo especial y diferente. También hay una necesidad cada vez mayor de conectar con experiencias auténticas y con espacios que tengan alma. En ese sentido, Icónica Santalucía Sevilla Fest ofrece algo muy difícil de replicar.
¿Puede un festival transformar la marca de una ciudad? ¿Qué tiene la Plaza de España que convierte cada concierto en una experiencia irrepetible?
Sin duda. La cultura tiene una capacidad enorme para transformar la percepción de una ciudad. Icónica ha ayudado a proyectar una imagen contemporánea, abierta e internacional de Sevilla. Y la Plaza de España tiene algo mágico: es un lugar monumental creado como auditorio al aire libre, pero al mismo tiempo emocional. Lo creó el arquitecto Aníbal González en 1929 con una forma envolvente que ofrece el abrazo a quien lo habita. Cuando se ilumina de noche y suena la música, ocurre algo muy especial. Muchos artistas nos dicen que es uno de los lugares más impresionantes donde han actuado nunca. Y eso genera recuerdos imborrables tanto para ellos como para el público.
¿Qué define el ADN musical de Icónica Santalucía Sevilla Fest?
La diversidad, el eclecticismo y la emoción. Nos gusta construir carteles muy abiertos, donde puedan convivir distintos estilos, generaciones y públicos, pero siempre con artistas que tengan personalidad y capacidad de conectar con la gente. Icónica no responde a una sola tendencia musical; responde a una manera de vivir la música.
¿Cómo se construye un cartel tan diverso sin perder coherencia? ¿Qué artistas han marcado un antes y un después en la historia del festival?
Hay muchísimo trabajo detrás de cada edición. Intentamos equilibrar nombres internacionales, nacionales y andaluces, diferentes generaciones y distintos estilos musicales, pero siempre buscando coherencia con el espíritu del festival. Artistas como Paty Smith, Maná, Leiva, Justin Timberlake, C.Tangana o The Prodigy han sido momentos muy importantes para nosotros, tanto por lo artístico como por lo emocional. Cada uno ha ayudado a consolidar una identidad muy reconocible para Icónica.
¿Qué queda hoy del Javier que trabajaba como cámara y realizador en televisión? ¿Hubo algún momento en que pensó que el proyecto de Icónica no saldría adelante?
Queda muchísimo. Creo que mi etapa en televisión me enseñó a contar historias, a cuidar la puesta en escena y a entender la emoción que puede generar un espectáculo en directo. Y claro que hubo momentos difíciles. Al principio mucha gente veía imposible hacer un festival de estas características en Plaza de España. Hubo dudas, riesgos y momentos de mucha incertidumbre. Pero precisamente por eso hoy se valora todavía más todo lo conseguido.
¿Estamos viviendo una burbuja de festivales o una consolidación del sector?
Creo que estamos en una fase de consolidación, aunque evidentemente el sector está viviendo una enorme competencia y eso obliga a diferenciarse mucho. Ya no basta con tener buenos artistas; hace falta construir proyectos sólidos, sostenibles y con identidad propia. El público es cada vez más exigente y eso obliga a elevar muchísimo el nivel.
¿Cómo imaginas Icónica Santalucía Sevilla Fest dentro de cinco años? ¿Qué legado te gustaría dejar con este proyecto?
Me imagino un Icónica todavía más consolidado internacionalmente, pero manteniendo siempre su esencia. Me gustaría que siguiera siendo un referente cultural y una experiencia única asociada a Sevilla y a la Plaza de España. Y, sobre todo, me gustaría que el legado fuese haber demostrado que la cultura ligada al patrimonio puede ser un motor de transformación de ciudad, generar orgullo colectivo y proyectar una imagen moderna y abierta de Andalucía al mundo, que perdure incluso cuando ya nosotros no estemos aquí.































