moleskine

La era digital ha amenazado a muchos periódicos del mundo en los últimos años con su desaparición, pero este no ha sido el caso para el icónico fabricante de libretas Moleskine. La compañía co-dirigida por la empresaria italiana Maria Sebregondi, ni siquiera ha visto cifras rojas durante esta época digital, y por el contrario, ha abrazado grandes ingresos que la colocan lejos de la extinción.

Para muchos que se pregunten cómo una empresa dedicada a la venta de papel no se ve afectada por esta situación, el CEO de la compañía, Arrigo Berni, tiene la respuesta: «Desde el principio, las personas que reiniciaron el negocio Moleskine hace 20 años nunca pensaron que estaban en el negocio de vender papel”, dijo para el portal The Memo.

En lugar de ello, desde sus humildes inicios en 1997, la empresa se centró en la posibilidad de crear una “plataforma para la creatividad, un libro que aún no se ha escrito”, según Sebregondi. Es decir, apuntó por la conexión con sus clientes a través de la identidad de la marca, en vez de simplemente vender un producto.

Esto se debió, por otro lado, porque la empresa supo identificar a su grupo objetivo: personas de la urbe con alta educación que trabajan en cuestiones relacionadas a la creatividad, pero más que nada, son quienes recién adoptan las nuevas tecnologías.

“Nuestros clientes no son personas que se resisten a la tecnología, y el papel no es una forma de nostalgia para ellos”, apunta Berni.

Sin embargo, otras de sus estrategias para seguir en el mercado fue la adaptación. Pese a que lo físico sigue siendo su fuerte, Moleskine se ha extendido al mundo digital y no le ha ido mal. Fue así como en el 2012, la empresa se alió con Evernote para crear su “Moleskine Smart Notebook”, que permite capturar todo lo que se escriba en la libreta y sincronizarlo con la nube de Adobe Creative.

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Y este año, a finales de mayo, sorprendió nuevamente a sus seguidores con el lanzamiento de una nueva aplicación llamada “Time Page”, la misma  que usa como base el elegante diseño de sus libretas para dar forma a un calendario digital que los usuarios pueden llevar a todos lados desde su iPhone o Apple Watch.

“Lo que hacemos es desarrollar una combinación de los productos físicos con las aplicaciones digitales para mover contenido de una dimensión a la otra”, menciona Berni, a la vez que manifiesta que su intención es seguir manteniendo los esfuerzos de la empresa en el mundo físico.

Sin duda, Moleskine es un gran ejemplo de que el papel puede seguir siendo rentable, siempre y cuando se mantenga la identidad de la marca .

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