Francia y Alemania han encontrado una novedosa forma de apretar su control sobre un activo militar. El fabricante de tanques KNDS se dirige a una OPV porque su codueño, un vehículo familiar alemán, quiere vender su participación. Pero eso podría dejar a los dos países con el 80% de las acciones. Podría paralizar la gobernanza y obstaculizar su capacidad para convertirse en un actor principal en la concentración del sector europeo de tanques.

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