La guerra en Irán, que en apenas dos meses ha sacudido la cadena global de la energía, abre ahora una grieta en uno de los pilares de la diplomacia petrolera de las últimas cinco décadas. En pleno bloqueo del golfo Pérsico, Emiratos Árabes Unidos ha anunciado este martes su salida de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el cartel que ha marcado el rumbo del mercado del crudo desde la crisis energética de los años setenta. Una organización que ha perdido peso con el auge de otros productores como Estados Unidos, Canadá o Brasil, lo que ha elevado el coste económico y político de influir en los precios del petróleo mediante aumentos o recortes de producción.

La decisión de Emiratos, que se formalizará este viernes, es uno de los mayores golpes en la historia de la OPEP, integrada en su mayoría por países árabes, además del propio Irán. De tamaño comparable a Castilla-La Mancha pero con una elevada capacidad y reservas, Emiratos era, hasta el cierre de Ormuz, el quinto mayor exportador de petróleo del mundo, con 2,7 millones de barriles de crudo al día, según el último informe anual de la OPEP, de 2024.

¿Qué es la OPEP?

Esta organización es un cartel en sentido estricto: un grupo de países productores que coordina la oferta con el objetivo de fijar los precios de un producto, en este caso, el petróleo. Su propósito es mantener los precios lo bastante altos como para maximizar los ingresos, pero no tanto como para dañar las economías y reducir la demanda, y la forma de conseguirlo es mediante el establecimiento de cuotas de producción por países.

La OPEP fue fundada en 1960 por Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudí y Venezuela como reacción al dominio del mercado por parte de las grandes multinacionales del petróleo, las llamadas Siete Hermanas, un grupo de petroleras estadounidenses y británicas que controlaban la producción y fijaban los precios a la baja en los países productores.

El cartel ganó fuerza en los años setenta, cuando sus miembros —ya entre ellos Emiratos Árabes Unidos— recortaron el suministro de crudo como instrumento de presión durante las guerras de Oriente Próximo entre los países árabes e Israel. El cartel controlaba entonces la mitad de las exportaciones mundiales de petróleo, frente al 44% actual, y sus recortes cuadruplicaron los precios en 1974 y en 1979, desencadenando un episodio de inflación y recesión global. Una catástrofe energética en un mundo más dependiente que ahora del oro negro.

¿Cuánto produce la OPEP?

A lo largo de los años, la organización ha perdido peso frente al auge de la producción en países como Brasil, Rusia, Canadá o EE UU, hoy el mayor productor mundial. Con todo, la OPEP mantiene un papel clave en el suministro internacional de petróleo: concentra cerca del 40% de las exportaciones del crudo, según datos de la propia organización.

Sus 12 miembros siguen entre los mayores productores del mundo, según datos de la propia OPEP a fecha de 2024. Arabia Saudí es el principal exportador de crudo, con unos seis millones de barriles diarios. Irak, con 3,3 millones, es el cuarto exportador mundial. Le siguen los 2,7 millones de Emiratos Árabes Unidos, en el quinto puesto. Otros miembros relevantes son Irán, que pese a las sanciones estadounidenses exportaba hasta ahora alrededor de 1,5 millones de barriles diarios, y Kuwait, con unos 1,1 millones.

En materia de productos refinados del petróleo, la influencia de la OPEP es mucho menor: el cartel controla apenas el 15% de las exportaciones mundiales, frente a la pujanza de otras economías como EE UU y Países Bajos. Los estadounidenses solos exportan más refinados que todos los miembros de la OPEP juntos, y los holandeses venden a otros países cerca de la mitad de lo que pone en el mercado el cartel.

¿A qué se debe la decisión de Emiratos?

El gobierno de Emiratos Árabes Unidos ha defendido su salida de la OPEP como una forma de librarse de los límites de producción que impone el cartel, lo que le dará mayor margen para aumentar su bombeo a largo plazo. El país ya se prepara para elevar su producción con fuerza cuando el paso por el Golfo vuelva a la normalidad.

“Es una decisión política, tomada tras un análisis minucioso de las medidas actuales y futuras relacionadas con el nivel de producción”, ha señalado este martes el ministro de Energía emiratí, Suhail Mohamed al-Mazrouei. El movimiento tiene también un componente geopolítico, pues alianzas y rivalidades internacionales han erosionado la cohesión de la OPEP en los últimos años.

Emiratos es un fuerte aliado de Estados Unidos, país que se opone al cartel, y al mismo tiempo rivaliza con Arabia Saudí, líder de facto de la OPEP y quien fija en la práctica las cuotas de producción, con frecuencia a costa de sus socios. Esa tensión interna, sumada al incumplimiento reiterado de los cupos por varios miembros, ha lastrado los precios durante años: el barril se mantuvo en torno a los 60 dólares —mínimos de esta década— en los últimos tres años hasta recuperarse con la guerra, que lo ha llevado a superar los 110 dólares.

La decisión de Emiratos tiene precedentes. En 2019, Qatar salió del cartel con argumentos muy similares. Con menor peso en el mercado del petróleo, es el mayor exportador mundial de gas natural licuado y responsable de cerca del 20% del suministro global. En su decisión, el ejecutivo catarí argumentó que buscaba mayor autonomía.

¿Qué es la OPEP+?

Arabia Saudí impulsó en 2016 una alianza de la OPEP con otros diez grandes productores, entre ellos Rusia, para recuperar capacidad de influencia sobre los precios del crudo sin poner en riesgo su liderazgo dentro del grupo. Este acuerdo, con compromisos más flexibles, se conoce como OPEP+.

Esta alianza existe sobre el papel, pero no tanto en la práctica. Solo cuatro años después de su formación, Rusia entró en desacuerdo con Arabia Saudí sobre los niveles de producción en plena caída de la demanda por el estallido de la pandemia de la Covid-19. El resultado fue una producción desenfrenada que hundió el barril hasta los 20 dólares, su nivel más bajo en dos décadas. La jugada fue un tiro en el propio pie que pagaron los miembros de la OPEP.

Los años han demostrado que las contradicciones propias de todo cartel —intereses divergentes, incumplimientos y rivalidades internas— terminan por erosionarlo. La salida de Emiratos es la más reciente muestra de ello y la más significativa de la historia de la organización. Por ahora.



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