Deutsche Telekom estudia una combinación total con su filial estadounidense, T-Mobile US, en una operación que daría lugar al mayor operador de telecomunicaciones del mundo por capitalización bursátil. De materializarse, la entidad resultante superaría a China Mobile y se convertiría en la mayor transacción corporativa de la historia entre empresas cotizadas, según fuentes consultadas por Bloomberg.

El proyecto, en fase preliminar, contempla la creación de una nueva sociedad holding que lanzaría una oferta en acciones por ambas compañías. Esta estructura permitiría agrupar las operaciones de la matriz alemana y la filial estadounidense bajo una propiedad conjunta de los actuales accionistas. Deutsche Telekom controla actualmente el 53% de T-Mobile US, pero el plan busca una integración plena del negocio a ambos lados del Atlántico.

El resto del capital se reparte entre el grupo japonés SoftBank, con un 4,1%, y grandes gestoras de activos internacionales. Los principales inversores institucionales incluyen a The Vanguard Group, con un 3,89%; BlackRock con un 3,54%; T. Rowe Price, con un 2,52% y State Street, con un 2,29%. Firmas como Wellington Management y Fidelity también mantienen participaciones superiores al 1,3%, consolidando un bloque de fondos de inversión que representa aproximadamente el 42,5% de la propiedad de la operadora estadounidense.

La entidad combinada buscaría una cotización dual en Estados Unidos y en una gran plaza bursátil europea. No obstante, cualquier avance requiere el respaldo político de Berlín y Washington. El Estado alemán, a través del banco público KfW, controla el 28% de Deutsche Telekom, lo que otorga al gobierno federal una capacidad de veto directa sobre decisiones de carácter estratégico. No está claro que el gobierno alemán respaldaría la operación, ya que implicaría una participación menor en la empresa combinada.

Fuera de Alemania

La nueva estructura corporativa probablemente se constituiría fuera de Alemania, en una jurisdicción europea neutral. Este modelo sigue el precedente de la fusión entre Praxair y Linde, que utilizó un holding en Irlanda para facilitar la integración y su posterior cotización en Nueva York y Fráncfort. Los compromisos de inversión en infraestructura en EE UU y el mantenimiento de la sede operativa en Alemania figuran como condiciones críticas del diálogo.

La operación permitiría reducir la brecha de valoración entre ambas empresas. T-Mobile US tiene una capitalización de mercado de 217.100 millones de dólares (184.700 millones de euros), mientras que Deutsche Telekom se sitúa en los 141.000 millones de euros. En el último ejercicio, la filial estadounidense registró una caída bursátil del 22%, frente al descenso del 10% de la matriz alemana, cuya valoración depende cada vez más de su negocio norteamericano.

Deutsche Telekom ha estado sentando las bases durante años para ejercer un control aún mayor sobre T-Mobile. El exejecutivo de Deutsche Telekom Srini Gopalan asumió como director ejecutivo de T-Mobile en noviembre. Gopalan había sido director ejecutivo de Deutsche Telekom Alemania antes de incorporarse a T-Mobile como director de operaciones en marzo del año pasado.

El consejero delegado de Deutsche Telekom, Tim Höttges, ha señalado en intervenciones recientes que el marco regulatorio europeo ha dificultado históricamente la creación de campeones tecnológicos regionales. Esta integración se plantea en un momento en que el grupo busca maximizar el valor de sus activos ante la competencia global y la necesidad de inversiones masivas en redes 5G y fibra óptica. Fuentes cercanas al asunto subrayan que no existe certeza de que el plan se ejecute, dado que ambas compañías han explorado fórmulas similares en el pasado sin éxito.

Proceso de consolidación

Sin embargo, el contexto sectorial ha cambiado tras los movimientos de consolidación en Europa, como la oferta presentada la semana pasada por la francesa SFR por sus competidores, entre ellos Orange, y la actividad corporativa en el mercado español.

El Gobierno de España ha aprobado este martes la compra por parte de Orange del 50% que no controlaba en MasOrange, la entidad resultante de su fusión con MásMóvil. Esta autorización refuerza la tendencia de concentración en los mercados nacionales europeos para ganar escala. La operación en España se produce apenas días después de que Bruselas anunciara un cambio de postura respecto a la competencia en el sector.

La Comisión Europea confirmó la semana pasada que flexibilizará las normas de competencia para permitir fusiones en sectores estratégicos, con especial énfasis en las telecomunicaciones. Este giro de la política comunitaria busca facilitar la creación de grupos con capacidad financiera suficiente para competir con operadores de Estados Unidos y China, eliminando las restricciones que hasta ahora impedían la consolidación transfronteriza.s capaces de competir globalmente.



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