La conversión del Real Madrid en una sociedad por acciones está acaparando la atención de las elecciones para presidir el club, que se celebran el domingo. Florentino Pérez tiene como objetivo confeso “dar la propiedad económica a los 100.000 socios”. Pero para repartir, primero hay que saber cuánto vale el club y la mejor manera “es que alguien compre una mínima parte, un 5%, simplemente para que fije el valor. Pero ese 5% no mandará, será el 95% de los socios el que va a seguir mandando”. Este fue el mensaje principal de la entrevista con El País publicada el 31 de mayo, pero más importante que el objetivo es el cómo, que determinará quién manda en el futuro Real Madrid.

Pérez expresa el cambio como si fuera sencillo, pero no hay muchos precedentes que encajen en lo que él pretende: dar entrada a capital privado y que sigan mandando los socios. En España el modelo es binario: o accionistas privados o socios. La inmensa mayoría de los clubs se transformaron en sociedades anónimas deportivas (SAD) propiedad de accionistas privados y solo cuatro equipos (Real Madrid, Barcelona, Athletic de Bilbao y Osasuna) conservan el modelo original de club de socios. La conversión en SAD ha terminado con equipos señeros en manos de inversores extranjeros. Es el caso del Atlético de Madrid (55% del capital en manos del fondo británico Apollo), el Valencia (70% propiedad del inversor asiático Peter Lim) o el Espanyol (99,7% del fondo estadounidense Velocity Sports Partners).

Alemania brinda una fórmula que puede ser interesante para las pretensiones de Pérez. En 1998, la Federación Alemana de Fútbol permitió a los clubs convertir sus equipos de fútbol en sociedades anónimas, con el fin de mejorar su capacidad financiera. El club de socios es el accionista mayoritario, con el 50% del capital más una acción. “La regla 50+1 da a los socios voz, voto y garantías para que se vean defendidos sus intereses en el club frente a agentes externos”, explica la Bundesliga. Solo se puede romper esa regla cuando un mismo socio financia el club de manera continua durante más de 20 años. Es el caso del Bayer 04 de Leverkusen y el VfL Wolfsburg, controlados por la farmacéutica Bayer y por Volkswagen. El club más emblemático de la liga alemana, el Bayern de Múnich, cuenta con 290.000 socios, el doble que el Borussia Dortmund y el Schalke 04.

El modelo Mapfre

Pero quizás la desmutualización de la aseguradora Mapfre presente el mejor modelo para el Real Madrid. Hace justo 20 años, en junio de 2006, la asamblea de Mapfre Mutualidad aprobó su transformación en sociedad anónima como fórmula para captar recursos con los que financiar su expansión internacional. Es lo mismo que pretende Florentino Pérez, solo que en este caso es para pagar la reforma del Bernabéu. Estas obras han llevado al club a endeudarse en 1.170 millones en tres préstamos que vencen en 2053. Una deuda equivalente a los ingresos de un año, por lo que es asumible, pero no deja de ser una losa. Si el club se convierte en una sociedad anónima y vende un 5% del capital, podrá ingresar entre 400 y 500 millones y amortizar más de un tercio de la deuda.

Lo interesante del modelo de Mapfre es que permite soplar y sorber a la vez: transformarse en una sociedad anónima cotizada y mantener el control en los socios, en los directivos. Mapfre pasó de ser una mutua teóricamente propiedad de sus 5,4 millones de mutualistas, los asegurados, a estar controlada por la Fundación Mapfre, que hoy sigue siendo propietaria del 70% del capital de Mapfre SA. ¿Cómo es posible que, si la compañía era de los mutualistas, acabara en manos de la Fundación?

“La concepción, genial y anticipada a su tiempo, de Mapfre como institución de servicio público, patente en el acta fundacional de Mapfre y posteriormente acuñada y puesta en práctica por Ignacio Hernando de Larramendi y Julio Castelo, figura de forma explícita desde el año 1965 en los estatutos de Mapfre, y es la razón de que el destinatario último del Fondo de Reservas Patrimoniales de la Mutualidad sea una fundación de interés general. La Fundación Mapfre pasará a desempeñar un papel central en el Sistema Mapfre, y será la institución garante de nuestra plena independencia, nuestra raíz española y nuestra estabilidad institucional”, palabras del presidente de Mapfre, José Manuel Martínez, en la Asamblea General del 15 de junio de 2006. Donde pone Mapfre, lea Real Madrid; donde Larramendi y Castelo, Santiago Bernabéu; y donde Fundación Mapfre, Fundación Real Madrid. Lo puede leer Florentino Pérez sin atascarse.

A los mutualistas los liquidaron con 74,52 euros por cabeza, cantidad que podían recibir en efectivo o en acciones de la nueva empresa cotizada, y la Fundación se hizo así con la propiedad del 71,6% del capital de Mapfre SA. Esta operación generó la protesta de organizaciones como la OCU, que se opusieron y pidieron que se votara en contra. Pero salió adelante sin dificultad y permitió al grupo asegurador expandirse bajo el control de una fundación con un patronato que comparte con la sociedad anónima cotizada al presidente y al vicepresidente primero, Antonio Huertas y José Manuel Inchausti, además de otras coincidencias.

La junta directiva del Real Madrid podría argumentar y hacer lo mismo, de manera que, con el traspaso del patrimonio neto del club a la Fundación Real Madrid, esta se convierta en el socio estable. A cierre de junio de 2025, el patrimonio neto del club era de 598 millones, de los que 570 millones eran el fondo social y las reservas. Esos fondos se han acumulado a lo largo de años por socios que han fallecido (no se hereda la condición), por otros que llevan décadas y otros más recientes. Además, la cuota de socio (174 euros) es lo menos relevante para el club, puesto que es mucho más baja que el coste del abono, que la temporada pasada osciló entre 305 y 3.211 euros dependiendo de la zona del estadio y de si incluía la Champions. Hay que recordar que el Real Madrid tiene casi 100.000 socios, mientras que el aforo del campo es de 83.000 asientos, de los que unos 60.000 son abonos de temporada. Por tanto, se puede sostener que lo más justo es pasar ese fondo, como hizo Mapfre, a la Fundación Real Madrid; la cuestión es que lo apruebe la asamblea de socios.

El punto complejo sería a qué porcentaje de capital equivale ese fondo que se traspasa a la fundación y qué compensación se da a los socios. La valoración de un club de fútbol no es sencilla, pero la compra por Apollo del 55% del Atlético de Madrid da pistas. El club se tasó en 2.500 millones, con unos ingresos de 416 millones y un patrimonio neto de 175 millones, lo que supone que Apollo ha pagado 14,28 veces el patrimonio y seis veces los ingresos, todo esto sin entrar en previsiones, que es muy relevante. Si se extrapolan esos multiplicadores, el Real Madrid, con un patrimonio neto de 598 millones y unos ingresos de 1.185 millones, valdría entre 8.539 millones y 7.110 millones. Este ejercicio de racionalidad es propio del Florentino Pérez presidente de ACS, y menos del hooligan que preside el Real Madrid. Veremos en qué acaba.



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