Venezuela va recuperando cierto modo de seguridad jurídica, al menos para las empresas, en una chocante evolución del régimen tras la captura de Nicolás Maduro por EE UU. Repsol recuperará el control de sus operaciones petrolíferas en el país, que habían quedado en suspenso, al igual que el de sus actividades de gas. La idea es incrementar la producción de Petroquiriquire en un plazo de 12 meses. En paralelo, la Asamblea Nacional del país ha reformado la Ley de Hidrocarburos, a fin de facilitar la inversión extranjera y privada. Aunque el cambio esté tutelado por Washington –a cambio de eliminar sus sanciones–, es de desear que la nueva línea política venezolana dé más certidumbre a las empresas y favorezca el desarrollo del país, en beneficio también de sus ciudadanos.

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