
Las empresas extranjeras que trabajaban con Gaesa, el conglomerado militar que controla el 70% del PIB de Cuba y al que el presidente de EE UU acusa de asfixiar económicamente a la población, no han esperado hasta este viernes 5 de junio, el límite marcado por Estados Unidos, para anunciar su desvinculación del brazo militar del Ejecutivo cubano y así esquivar las millonarias sanciones que podían sufrir. Pero la amenaza de castigo económico acecha también por otra vía: las demandas que pueda presentar la Administración cubana por la decisión que han adoptado ya las grandes hoteleras de abandonar la gestión de los establecimientos propiedad de Gaesa.































