Cuando OpenAI hizo su debut en el mercado publicitario el pasado mes de febrero, lo hizo con el último objetivo de llenar sus arcas y alcanzar lo antes posible la anhelada rentabilidad para pagar la carísima fiesta de la IA. Sin embargo, parece que la incursión de OpenAI en la publicidad no se traducirá en cifras tan abultadas como aventuraba a priori la matriz de ChatGPT.
De acuerdo con Emarketer, OpenAI, que planeaba inicialmente generar en los próximos cuatro años 100.000 millones de dólares con la comercialización de anuncios en ChatGPT, se quedará previsiblemente muy lejos de esta cifra. En 2030 el mercado publicitario de OpenAI alcanzará como mucho un valor de 5.410 millones de dólares, asegura la empresa de investigación de marcas. Si las cifras barajadas por Emarketer terminaran haciéndose realidad, OpenAI incumpliría sus propias previsiones en un 90%.
Emarketer estima que OpenAI, que se había marcado como objetivo generar este año 2.500 millones de dólares mediante la venta de publicidad, se quedará lamentablemente muy lejos de alcanzar sus propios objetivos en lo que se refiere a su negocio publicitario.
La publicidad en ChatGPT no se traducirá en la lluvia de millones que OpenAI auguraba a priori
Los cálculos efectuados por Emarketer apuntan a que los ingresos publicitarios puestos sobre la mesa por ChatGPT y otros chatbots de IA como Microsoft Copilot, Google AI Mode y Amazon Alexa for Shopping (otrora conocido como Rufus) serán de menos de 1.000 millones de dólares en 2026 y de apenas 5.410 millones de dólares en 2030.
«Si se aceptan todas las suposiciones en base a las cuales OpenAI ha hecho sus pronósticos, puedo entender que tales pronósticos sean ciertos», señala Nate Elliot, Principal Analyst de IA de Emarketer. «Sin embargo, nosotros no estamos dispuestos a aceptar ninguna de esas suposiciones», asevera.
El gasto publicitario consagrado a asistentes de IA como ChatGPT engullirá apenas el 8% de la inversión total en publicidad digital en 2026, según Emarketer.
Además, la mayor parte del gasto publicitario vinculado a la IA ni siquiera va a parar a manos de los ubicuos chatbots de inteligencia artificial. En 2026 más del 80% de la publicidad directamente emparentada con la IA se abrirá paso junto a contenido generado con inteligencia artificial como los AI Overviews de Google. Sólo en Estados Unidos el gasto en esta categoría será de 26.420 millones de dólares en 2026. Y aun cuando el crecimiento de esta categoría se ralentizará en los próximos años, seguirá constituyendo el 58,6% del gasto publicitario vinculado a la IA en 2030.
Para que las ambiciosas previsiones efectuadas por OpenAI en relación con su negocio publicitario se hicieran realidad, el crecimiento debería acontecer en tres variables de manera simultánea: el tamaño total de la audiencia, los ingresos promedio por usuario y los propios productos publicitarios. Para tratar de crecer en base a estas tres variables a la vez, OpenAI está a día de hoy cortejando activamente a los pequeños negocios. Sin embargo, el verdadero potencial de este mercado es sólo limitado, advierte Matt Prohaska, CEO de Prohaska Consulting, en declaraciones a Adweek.
A juicio de Prohaska, si OpenAI se muestra tan optimista en relación con el crecimiento de su negocio publicitario, es en buena medida para apuntalar el éxito de su próxima salida a bolsa, con la que la compañía espera obtener una valoración de un billón de dólares.
El negocio publicitario de OpenAI tiene apenas cinco meses de vida
A principios del pasado mes de febrero arrancó en Estados Unidos el programa publicitario piloto de OpenAI en ChatGPT. Para tomar parte en ese programa piloto, la compañía exigió a los anunciantes un desembolso mínimo de 250.000 millones de dólares. Y sólo un mes después, en el mes de marzo, OpenAI comenzó a experimentar con un «ads manager» al que tuvieron acceso primigeniamente sólo un grupo reducido de anunciantes. A Netflix y a Meta les llevó dos y tres años respectivamente el lanzamiento de un «ads manager» de características similares.
Apenas seis semanas después de que saliera del cascarón el programa publicitario piloto de OpenAI, la compañía anunció la expansión de ese programa a Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Y de manera casi simultánea la matriz de ChatGPT reclutaba a David Dugan, un veterano ejecutivo procedente de Meta, para confiarle el cargo de VP and Head of Global Ads Solutions.
En abril, y a fin de atraer a un abanico más amplio de anunciantes, OpenAI decidía reducir de 250.000 a 50.000 dólares la inversión mínima necesaria para tomar parte en su programa publicitario. Y actualmente esa inversión mínima habría menguado hasta los 5.000 dólares.
OpenAI ha lanzado asimismo recientemente anuncios orientados a la conversión que permiten a los anunciantes ajustar las pujas en tiempo real en función de la probabilidad de que un determinado clic se traduzca eventualmente en una venta.
La compañía ha rubricado además diferentes acuerdos en los últimos meses para que los anunciantes puedan comprar espacios publicitarios en ChatGPT a través de Criteo, StackAdapt y LiveRamp.
De acuerdo con las estimaciones de la empresa especializada en analíticas Sensor Tower, ChatGPT sigue siendo el chatbot de IA más ampliamente utilizado a lo largo y ancho de todo el globo, pero su liderazgo no es tan incontestable como solía serlo otrora. Los analistas estiman que ChatGPT tiene a su vera a 1.000 millones de usuarios mensuales activos en todo el mundo. Y aun cuando esta cifra se antoja extraordinariamente abultada, la cuota de mercado de ChatGPT no resulta a día de hoy tan envidiable como solía ser hace algunos años.
De hecho, según las cifras manejadas por Sensor Tower, la cuota de mercado de ChatGPT ha caído por primera vez por debajo del 50% y a finales de mayo de este año se situaba en un 46,4%. Por su parte, la cuota de mercado de Gemini, el chatbot de IA de Google, se sitúa a día de hoy en un 27,7% y la de Claude (Anthropic) es, por su parte, del 10,3%. El liderazgo de ChatGPT en la industria de la IA, que parecía hasta hace bien poco absolutamente inalcanzable, se está agrietando y ya no resulta tan incontestable como hace tres años. Y ello no es definitivamente una buena noticia para el todavía incipiente negocio publicitario de OpenAI.
Conviene en todo caso hacer notar que los anuncios en ChatGPT llegan única y exclusivamente a ojos a quienes utilizan la versión gratuita del famoso chatbot y la variante «low cost» ChatGPT Go. Y ello quiere decir de facto que la publicidad en esta plataforma pasa de largo para quienes tienen la vitola de «heavy users» de ChatGPT, que son quienes pagan por utilizar versiones más avanzadas del celebérrimo chatbot.































