La IA es una tecnología extraordinariamente polifacética y lo mismo escribe código para páginas web que alumbra sabrosas recetas. Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford ha emprendido un curioso experimento en el que el famoso Big Mac de McDonald’s se batió en duelo en una cata a ciegas a cinco hamburguesas cuya receta llevaba la rúbrica de la IA. Y el veredicto del experimento es que las hamburguesas «cocinadas» por la IA están definitivamente a la altura del celebérrimo Big Mac de los arcos amarillos (y le hacen morder incluso el polvo en algunos apartados).

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, las hamburguesas creadas por la IA derrotan, de hecho, de manera absolutamente incontestable al Big Mac de McDonald’s, aseguran los investigadores en un informe sobre el experimento que ha visto la luz en NPJ Science of Food.

El eje central del experimento es un sistema bautizado con el nombre BurgerAI que, en base a las recetas de 2.216 hamburguesas ya existentes, genera nuevas variantes. La IA imbricada en ese sistema evalúa cada combinación tomando como punto de partida cuatro dimensiones diferentes (el sabor, la textura, el contenido nutricional y la huella medioambiental) y es capaz asimismo de personalizar cada hamburguesa en función del género, la edad y el estilo de vida del consumidor.

«La IA no se limitó a crear recetas de hamburguesas meramente aceptables, creó hamburguesas que personas reales disfrutaron enormemente», asegura Ellen Kuhl, la profesora de la Universidad de Stanford que ha liderado tan singular experimento.

La IA se ufana de alumbrar recetas de hamburguesas que, sin sacrificar el sabor, resultan más saludables y sostenibles

BurgerAI determina no sólo el sabor, sino también la textura y la huella medioambiental de cada uno de los ingredientes empleados en las hamburguesas. No obstante, y pese a la pericia de la IA como chef, el experimento constituyó un desafío mayúsculo porque hay aproximadamente un septillón de recetas de hamburguesas en todo el mundo.

«Durante siglos la creación de alimentos ha sido sobre todo y ante todo una cuestión de intuición y de ensayo y error», dice Kuhl. «Nuestra intención es demostrar que la IA puede transformar la creación de alimentos en una ciencia cuantitativa. Puede parecer a priori muy sencillo, pero los resultados sugieren que nuestro modelo ha aprendido realmente a determinar aquello que resulta verdaderamente atrayente para el paladar humano», recalca.

Las hamburguesas desarrolladas por BurgerAI fueron probadas por 101 comensales en una cata a ciegas celebrada en un restaurante sito en San Francisco donde cinco hamburguesas nacidas de las entrañas de la IA tuvieron que competir con el celebérrimo Big Mac.

En tan singular cata a ciegas las hamburguesas cuyas recetas llevaban la firma de la IA (y elaboradas con ingredientes como los champiñones, las judías y el pescado) rivalizaron de tú a tú con la hamburguesa de McDonald’s. El resultado, convenientemente reflejado en una escala de 7 puntos, pone de manifiesto que las hamburguesas creadas con IA empataron (como mínimo) con el Big Mac tomando en consideración factores como el sabor, la textura y la valoración en general. Y en algunos casos superaron incluso con holgura a la hamburguesa de la cadena estadounidense de hamburgueserías. La hamburguesa elaborada con judías contenía, por ejemplo, el doble de nutrientes que el Big Mac.

«En un principio esperábamos que una mayor sostenibilidad del producto se traduciría a bote pronto en una menor aceptación por parte del consumidor. Sin embargo, terminamos descubriendo que una hamburguesa con un impacto medioambiental drásticamente menor podía seguir compitiendo con éxito con una de las hamburguesas más exitosas del mundo«, indica Kuhl.

BurgerAI, el sistema en el que echa anclas el experimento llevado a cabo por la Universidad de Stanford, es ya una herramienta de acceso público que permite generar recetas personalizadas de hamburguesas a todos aquellos que así lo deseen. Está por ver si terminan surgiendo aplicaciones comerciales de esta herramienta, pero lo que parece claro es que la IA es perfectamente capaz de generar recetas que redundan tanto en la salud del planeta como en la salud del comensal.

El ramo de la comida rápida afronta un reto en modo alguno baladí, pues muchas de sus recetas tienen décadas de antigüedad, están especialmente adaptadas a su producción en masa y no resultan además demasiado respetuosas para el medio ambiente. No obstante, con la IA a su vera McDonald’s y compañía podrían terminar respondiendo con éxito al desafío de agasajar a sus comensales con productos que, sin dejar de resultar sabrosos, sean simultáneamente más saludables y más respetuosos con el medio ambiente.



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