
La Comisión Europea ha celebrado la firma en Luxemburgo del primer acuerdo tripartito de almacenamiento de energía a nivel de la UE, el “eslabón perdido” en los esfuerzos por expandir energías limpias y asequibles y en el que participa España junto a otros 21 Estados miembros. El pacto, que se extenderá hasta 2028, busca la implantación de sistemas de almacenamiento a corto plazo como baterías. El objetivo es garantizar que el sistema eléctrico sea “más seguro y flexible”.
Concretamente, los países signatarios se han comprometido a cumplir con unos ambiciosos objetivos en materia de almacenamiento de energía para los próximos dos años. En conjunto, suponen una capacidad de almacenamiento de entre 30 y 35 gigavatios (GW), alrededor del 15% de la meta fijada para finales de la actual década, ha señalado la Comisión en un comunicado.
“El almacenamiento de energía es el eslabón perdido en la transición hacia las energías limpias”, ha destacado el comisario de Energía, Dan Jorgensen, al celebrar un acuerdo que implementa “un modelo innovador que aúna a la industria y al sector público”. También puede tener un papel clave en la bajada y estabilización de los precios, acota el Ejecutivo comunitario.
El Ministerio de Transición Ecológica español también ha saludado lo que considera “un compromiso claro” para “acelerar proyectos que permitan descarbonizar e integrar más renovables en el conjunto de la economía”. Y recuerda que la medida va en la “misma línea” por la que ya ha apostado España.
El acuerdo, firmado en el marco del Consejo Europeo de Energía que se ha celebrado en Luxemburgo este viernes, responde a la necesidad de la Unión de expandir las fuentes renovables propias para “reducir su dependencia de mercados de combustibles fósiles volátiles”. Una circunstancia que se ha visto reforzada en los últimos meses de conflicto entre Estados Unidos e Irán, lo que ha provocado el estrangulamiento del estrecho de Ormuz y ha disparado los precios energéticos.
Sin embargo, subraya Bruselas, incrementar la generación de energías limpias no servirá de mucho si no se cuenta con sistemas de almacenaje para “optimizar” el funcionamiento de los sistemas eléctricos. “Almacenar energía hasta que es necesitada con más urgencia puede mejorar la integración de las renovables y proporcionar más beneficios a los consumidores”, asegura la Comisión.
Entre los beneficios concretos que Bruselas promete tras el primer acuerdo tripartito, están la creación de “un entorno empresarial favorable para ampliar rápidamente y a gran escala la capacidad de almacenamiento en toda Europa”. También confía en que “contribuirá a reducir los costes de funcionamiento del sistema, aliviará la presión que ejercen los precios elevados y volátiles de la energía sobre las empresas de la UE, al tiempo que enviará una señal clara al mercado y reforzará la capacidad de fabricación de la UE en este sector”.
En el marco del pacto, el sector se compromete a facilitar “estimaciones anuales” sobre nuevos proyectos de almacenamiento, así como sobre sus volúmenes. Las industrias consumidoras de energía se obligan a desarrollar proyectos “en sus propias instalaciones y a proporcionar información más clara sobre cuándo y cuánta electricidad consumen”.
Los Estados, mientras tanto, harán todo lo posible para “eliminar las barreras que frenan el progreso” del sector, al que también proporcionarán apoyo financiero si es necesario. Asimismo, se comprometen a permitir que las autoridades reguladoras nacionales establezcan o aprueben tarifas de red no discriminatorias y que reflejen los costes, con el fin de fomentar la flexibilidad, destaca la Comisión.
Las entidades financieras “compartirán sus conocimientos especializados sobre proyectos de almacenamiento para hacerlos más atractivos para los inversores”. Además colaborarán con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), otro de los signatarios, “para aumentar el impacto de la financiación destinada a soluciones de almacenamiento”.
“Como europeos, creemos que este tipo de cooperación en sectores estratégicos clave es esencial para lograr una energía más limpia y asequible, así como para reforzar nuestra competitividad y nuestra resiliencia económica”, ha señalado Jorgensen. “La seguridad y la visibilidad de los proyectos son fundamentales para los inversores. Y eso es precisamente lo que estamos consiguiendo con nuestro primer acuerdo tripartito”, ha aseverado.
Según datos de la Comisión, la UE necesitará alrededor de 200 GW de capacidad de almacenamiento para 2030 si quiere satisfacer las necesidades de su sistema energético, frente a los aproximadamente 55 GW instalados a principios de este año. Alcanzar este objetivo, subraya, “requerirá una aceleración sustancial del desarrollo de diferentes tecnologías de almacenamiento, en combinación con las energías renovables y otras fuentes de flexibilidad no fósiles”.































