En Google I/O, la conferencia anual de desarrolladores de Google, la compañía de Mountain View levantaba la semana pasada el telón de una vasta miríada de novedades. De todo lo que el gigante de internet presentó en Google I/O lo más destacado fue lo que la propia compañía describió como la actualización más importante de su celebérrimo buscador en los últimos 25 años.
De ahora en adelante la IA generativa estará integrada más profundamente en el motor de búsqueda de Google, donde los usuarios podrán plantear consultas más largas y en estilo conversacional, subir archivos, vídeos y fotos y acometer asimismo búsquedas en las distintas pestañas de Chrome. Si antes el emblemático cajetín de búsquedas de Google procuraba cobijo sobre todo y ante todo a palabras clara, ahora se expande para albergar todo tipo de preguntas por parte del usuario (asemejándose en este sentido cada vez más a chatbots de IA como Gemini o ChatGPT).
Pese a que el cambio no es en modo alguno baladí, algunos esperaban que Google fuera un paso más allá y convirtiera el «Modo IA» (que escupe respuestas directas en lugar de largas listas de links) en el modo por defecto de su motor de búsqueda.
Los cambios en el buscador de Google podrían haber sido aún más revolucionarios
La multinacional estadounidense optó por una transformación más sutil que convierte su antigua barra de búsqueda en un cajetín inteligente de búsquedas. Y como tal, no invita al usuario simplemente a buscar («search»), sino a preguntar («ask») lo que se le pase por la cabeza (con independencia de la complejidad de las preguntas planteadas).
De acuerdo con Google, su nuevo buscador amalgama lo mejor de los motores de búsqueda y lo mejor de la IA. Y sale a todas luces del cascarón por el último objetivo de motivar (de manera más o menos sutil) cambios en la manera en que los usuarios utilizan su motor de búsqueda (porque quizás convertir el «Modo IA» en el modo por defecto en Google hubiera resultado un cambio excesivamente drástico). Es evidente que los planes de Google apuntan en esa dirección, pero la revolución que entraña ese cambio es de tal envergadura que bien merece ser dividida en varios capítulos. Eso es al menos lo que parecen haber pensado en Google (y la estrategia es indudablemente inteligente).
En Google I/O la compañía de Mountain View anunció asimismo que en el transcurso del próximo verano aterrizaría en su famoso buscador «Generative AI in Search», una función que agasaja al usuario con experiencias totalmente personalizadas (en forma de mini apps).
Aunque las novedades presentadas por Google en Google I/O encandilarán probablemente a muchos usuarios (porque les van a hacer la vida más fácil), no es tan positivo para los «publishers». Ya que es que es probable que el tráfico que Google redirige a las webs de los medios de comunicación se disminuya.
Para posicionarse como fuente en las respuestas de Google en el futuro, los «publishers» y las marcas en general deberán jugárselo todo a la carta del denominado «no commodiy content» (o lo que es lo mismo, contenido altamente específico basado en experiencias reales).
La verdadera revolución en Google está todavía gestándose
Pero, ¿qué es exactamente el «no commodity content» por el que bebe los vientos Google? Un artículo titulado con el nombre de «Las 10 cosas más importantes que debes tener en cuenta antes de comprar unas zapatillas para correr» sería «commodity content». Y «Por qué se desintegraron las zapatillas de este cliente tras correr 400 millones: un análisis de los patrones de desgaste» sí sería, por el contrario, un ejemplo de artículo adscrito a la categoría «no commodity content». Parece, en este sentido, que para que a un contenido se le pueda endilgar la etiqueta de «no commodity content» debe poner sobre la mesa toda esa información que le falta inevitablemente a la IA no poder nutrirse de experiencias en el mundo real.
Otra novedad destacada presentada la semana pasada en Google I/O es la función «Ask YouTube», que permite al usuario formular preguntas directamente en la plataforma de vídeo de Google y utiliza la IA para procurar respuestas a tales preguntas a partir de los vídeos allí alojados. Si esta innovación resulta relevante es porque apunta a un patrón claro, que no es otro que la creciente importancia de YouTube a la hora de hacerse visible a ojos de la IA, y también porque en el futuro los usuarios contemplarán quizás allí menos vídeos y buscarán simplemente respuestas a preguntas específicas apoyándose en la función «Ask YouTube».
En Google I/O hizo, por otra parte, su puesta de largo el denominado «Carrito Universal», un «hub» agéntico enfocado a las compras que convierte la navegación de naturaleza casual en la red de redes en una experiencia integral de «shopping». Gracias a esta nueva funcionalidad el internauta podrá añadir productos a un carrito de la compra único desde múltiples dispositivos y aplicaciones.
Según Google, «Carrito Universal» rastreará automáticamente precios, mostrará ofertas y notificará igualmente al usuario cuando un artículo en particular baje de precio o vuelva a estar en “stock”. Esta funcionalidad debutará en el buscador de Google y en Gemini a lo largo de este verano. Y más adelante se integrará asimismo en YouTube y en Gmail. Aunque sobre la mesa «Carrito Universal» representa una importante amenaza para los «players» que se desenvuelven en el universo del e-commerce, todo apunta a que Google se topará con un buen número de obstáculos (porque así ha quedado patente en el pasado) para conseguir lo que realmente quiere, que es el internauta compre directamente en sus dominios.
Puede que las novedades presentadas en Google I/O no sean radicalmente revolucionarias, pero sí estamos frente a las primeras etapas de la revolución con mayúsculas que se hará realidad tarde o temprano (y de forma tan sutil como paulatina) en el buscador del gigante de internet.































