
Sotogrande S.A. y ARK Architects han presentado su nuevo proyecto, Villa Nara, que se situará en una de las zonas más exclusivas de La Reserva en el enclave gaditano. En esta ocasión, la vivienda, que comenzará a construirse cuando alguien pague los 24 millones de euros que cuesta, se concibe como “una aproximación al futuro del habitar, en la que la arquitectura integra naturaleza, tecnología y bienestar para dar respuesta a nuevas formas de vida más conscientes, sostenibles y prolongadas en el tiempo”, según un comunicado remitido.
En el mismo, Manuel Ruiz Moriche, arquitecto del estudio responsable del proyecto, asegura que el espacio se ha diseñado “desde la vida que va a suceder en él”. “Cada decisión del proyecto se orienta a favorecer el confort, la regulación de los ritmos naturales y el bienestar físico y emocional de las personas”, añade.
La vivienda cuenta con unos 4.000 metros cuadrados construidos sobre una parcela de 10.000 metros cuadrados, en una de las áreas más altas de la urbanización, lo que le permite tener vistas al Mediterráneo. Las cubiertas ajardinadas están pensadas para que el edificio se funda con el terreno, “diluyendo su presencia en el entorno”, se lee en la nota.
En el interior cuenta con diversas zonas de estar, entre ellos un gran salón que se abre al exterior, así como con ocho suites. La principal de estas ha sido planteada como una casa dentro de la casa. “Un espacio independiente que combina descanso, trabajo y recogimiento en una atmósfera de absoluta privacidad”. Del mismo modo, la casa cuenta con despacho, cine, bodega, gimnasio, piscina infinita en el exterior y un spa interior con piscina climatizada, que se articula en torno a patios y jardines. Además, el garaje tiene capacidad para hasta diez vehículos.
Aseguran los promotores, que la villa se entiende como una respuesta “a una sensibilidad del habitar contemporáneo”, donde el confort no es algo añadido, sino el punto a partir del cual gira el diseño. “Para nosotros el verdadero lujo hoy no es la ostentación, sino el silencio, el espacio y la conexión con la naturaleza. Hoy la arquitectura no solo tiene que ser bella; tiene que influir en cómo vivimos y cómo nos sentimos. Espacios bien diseñados pueden reducir el estrés y mejorar el bienestar”, sostiene Moriche.
De las siete viviendas proyectadas para la zona, ya hay dos vendidas. Una de ellas, Villa Niwa es obra también de ARK Architects y fue comprada el pasado octubre. Su precio de salida al mercado era de 22 millones de euros, aunque Sotogrande SA, propiedad del fondo de origen francés Orion Capital Managers, no llegó a concretar la cantidad por la que se cerró la transacción. La otra es Villa Kogan, tras la que se encuentra el arquitecto brasileño Marcio Kogan, del Studio MK27 de Sao Paulo. Sobre esta unidad, tampoco se publicitó el precio final de venta.































