La economía alemana tiene bases para evolucionar este año algo mejor de lo que se temía recientemente, gracias al reciente acuerdo para poner fin a la guerra en Irán y al elevado gasto público financiado con deuda en sectores como las infraestructuras y la defensa. Sin embargo, el producto interior bruto (PIB) se encuentra aún sumido en la fase de estancamiento más prolongada desde 1949 y necesita una serie de profundas reformas en ámbitos como el energético, el fiscal, la burocracia y el sistema social.






























