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Durante años, las marcas compiten por visibilidad; después, llegó la batalla por la atención. Hoy, los sistemas de Inteligencia Artificial ya participan activamente en cómo las personas descubren información, interpretan mensajes y construyen opiniones, el desafío vuelve a transformarse: la prioridad es construir confianza.
Bajo esta premisa, t2ó ONE presenta un nuevo episodio de Digital Talks dedicado al futuro de la reputación corporativa en la era de la IA. En esta conversación, Esther Checa charla con Lucía Carballeda, General Manager de Edelman España y responsable de Edelman Trust Barometer en España, sobre cómo los grandes modelos de lenguaje están transformando la relación entre marcas, audiencias y credibilidad.
Uno de los grandes ejes de la conversación gira en torno a cómo la reputación ya no depende únicamente de lo que comunica una empresa, sino en cómo las plataformas reinterpretan esa información, para que luego las comunidades la difundan y los sistemas de IA la amplifiquen.
Las marcas necesitan construir narrativas coherentes y capaces de resistir entornos donde cualquier mensaje puede descontextualizarse. A lo largo del episodio, también se analiza cómo las empresas pueden pasar de modelos reactivos a enfoques más preventivos mediante capacidades avanzadas de escucha y monitorización; desde la detección temprana de narrativas emergentes hasta el análisis de posibles impactos reputacionales antes de lanzar una campaña o tomar una decisión estratégica.
Dentro de estas nuevas capacidades, la conversación profundiza en el potencial de las audiencias sintéticas: modelos capaces de simular comportamientos, interpretar matices y anticipar reacciones ante distintos mensajes. Un enfoque que permite reducir incertidumbre y comprender mejor cómo diferentes perfiles podrían responder en un ecosistema digital cada vez más fragmentado y donde las conversaciones evolucionan constantemente.
Sin embargo, tanto Esther Checa cómo Lucía Carballeda coinciden en la idea central de que la Inteligencia Artificial puede acelerar el análisis y ampliar la capacidad de interpretación, pero el criterio humano sigue siendo insustituible. Recordando incluso que en un escenario donde las máquinas ya participan en la conversación, la confianza continúa siendo un valor profundamente humano.































