En la última edición del Festival de Cannes se presentó (al margen de las categorías oficiales de tan reputado certamen) una película pornográfica de 26 minutos de duración, Sh(AI)ved, que dio muchísimo que hablar (no necesariamente para bien) entre quienes tuvieron ocasión de contemplar el filme.

La cinta, que se alumbró con la inestimable ayuda de la IA, utilizó como materia prima fotos eróticas que databan de 1976. El creador de Sh(AI)ved es el noruego Thomas Meier, que desempolvó esas fotografías y después, gracias a la IA, logró impregnarlas de movimiento, de música y de una narrativa (aparte por supuesto de gemidos).

Aunque los movimientos excesivamente repetitivos de los protagonistas (y también la rigidez de sus cuerpos) revelan que detrás de Sh(AI)ved está la tecnología de moda, lo cierto es que esta película difiere bastante de otros experimentos recientes ejecutados con IA.

Sin embargo, y pese a que a Sh(AI)ved hay que alabarle la novedad con la que ha enfocado el uso de la IA, la cinta ha sembrado también la polémica. Y hay quienes argumentan (con razón) que los protagonistas de las fotos de las que se nutre la cinta no han dado en ningún momento su consentimiento para convertirse en protagonistas de una película pornográfica 50 años después.

Sh(AI)ved es un trabajo distribuido por la empresa sueca Cultpix, que se define a sí misma como la plataforma de vídeo en streaming más grande del mundo para películas antiguas.

La especialidad de Cultpix son los filmes antiguos pocos conocidos, cuyos derechos compra para distribuirlos a continuación a través de su plataforma de vídeo en streaming o comercializarlos también en formato Blu-Ray y VHS. Los usuarios de Cultpix son descritos por Patrick von Sychowski, cofundador de la compañía, como «frikis» del cine (con cierta inclinación, eso sí, por el séptimo arte en su vertiente más sórdida).

Sh(AI)ved ha concitado múltiples críticas por el uso que se hace de la IA en el filme

Cultpix lanzó, por ejemplo, hace poco en formato Blu-ray «Swêden Poruno», una serie de producciones pornográficas japonesas filmadas en Suecia en los años 70 por equipos procedentes del país del Sol Naciente que se desplazaron específicamente al país escandinavo para rodar con actores suecos.

Si la IA no forma parte a todas luces del ADN de Cultpix, ¿por qué esta compañía ha decidido entonces distribuir la película Sh(AI)ved? «Se trata de un experimento», confiesa Sychowski.

El cofundador de Cultpix se refiere a las reacciones concitadas por Sh(AI)ved como «mixtas» y admite que el experimento ha desatado muchas críticas negativas. En Reddit, por ejemplo, la película ha sido asaeteada a críticas por el uso de la IA y por haber vulnerado quizás los derechos de los protagonistas de las fotos en las que se basa el filme.

Sychowski admite que su compañía ni siquiera se tomó la molestia de contactar con los protagonistas de las instantáneas para recabar expresamente su permiso. «Fue imposible encontrarlos. Todo sucedió hace 50 años, cuando la mayor parte de los protagonistas eran anónimos», explica.

De acuerdo con Sychowski, los protagonistas de las fotografías rubricaron en todo caso contratos hace 50 años en virtud de los cuales cedían su imagen. El cofundador de Cultpix se compromete, no obstante, a abordar el asunto con delicadeza si emergen a la superficie parientes de los protagonistas de las fotos en las que se basa Sh(AI)ved.

Así y todo, lo cierto es que (sensibilidades al margen) los artífices de Sh(AI)ved están ya distribuyendo la película, cuyo valor artístico es para muchos de naturaleza dudosa (quizás porque es sobre todo y ante todo un vehículo de lucimiento para la IA y aquello de lo que es capaz a día de hoy esta tecnología).

Sychowski no tiene tampoco demasiado claro qué es exactamente Sh(AI)ved. «Es pornografía, pero se trata también de una obra creativa. No basta con meter unas cuantas fotografías en el ordenador y esperar que salga una película así», dice.

Sea como fuere, y si bien no está demasiado claro el valor verdaderamente aportado por Sh(AI)ved, lo cierto es que la película ha logrado espolear notablemente la popularidad de Cultpix.



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