
Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia. CC OO y UGT plantean un lema contundente este Primero de Mayo: junto a la reivindicación habitual que pelean convenio a convenio, mejores condiciones retributivas para la clase trabajadora, las centrales alertan del ascenso de la ultraderecha —un movimiento político que les desprecia— y del desorbitado precio de las casas —que debilita el poder adquisitivo de tantas personas—. Dicen que por eso han elegido Málaga, ciudad paradigma de los problemas para acceder a una vivienda en España, para la principal manifestación por el Día del Trabajo, una protesta que coincide con el día en el que arranca la campaña electoral en Andalucía. Esta es una de las 80 ciudades en las que los dos grandes sindicatos llaman a la movilización a lo largo del día.
La mayoría de las protestas arrancan a las 12.00, aunque en algunos municipios se celebran a las 11.00 o por la tarde, en torno a las 19.30 [puede consultar la localización y la hora en su ciudad en este enlace]. Los secretarios generales de UGT y CC OO, Pepe Álvarez y Unai Sordo, participan en la de Málaga, al igual que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.
“Frente a quienes pretenden dividirnos, enfrentarnos y levantar trincheras, el movimiento sindical responde con más derechos, más cohesión social y más democracia“, dicen los sindicatos en el manifiesto que han difundido con motivo del Día del Trabajo. En el texto aseguran que ”el avance de la ultraderecha, en España y en el mundo, no es una opción política más: es un proyecto que cuestiona derechos fundamentales, alimenta el odio y debilita la democracia».
CC OO y UGT añaden: “La vivienda se ha convertido en una emergencia social. No puede ser tratada como un bien de especulación. Es imprescindible un pacto social y político y una intervención pública decidida que garantice el acceso a una vivienda digna, con un parque público suficiente y mecanismos eficaces para garantizar el acceso seguro y asequible al conjunto de la ciudadanía, especialmente a las personas jóvenes”. Los sindicatos han sido muy críticos con el rechazo del Congreso a la convalidación de la prórroga de los alquileres. El manifiesto termina subrayando que “los derechos no se regalan: se conquistan”. “Cada avance ha sido fruto de la lucha colectiva”, agregan los sindicatos.
El manifiesto apenas menciona el que fue uno de los grandes lemas del último Primero de Mayo, la reducción de jornada. Entonces los sindicatos intentaban convencer a los diputados de que votasen a favor de la medida, pero la mayoría de derechas del Congreso tumbó el proyecto acordado por las centrales y el Ministerio de Trabajo en septiembre. La gran promesa del pacto de gobierno de PSOE y Sumar no fructificó por el rechazo legislativo, amenaza que se cierne ahora sobre otros proyectos pactados por los sindicatos y el Ejecutivo, como el estatuto del becario o el refuerzo de la prevención de riesgos laborales. Las patronales rechazan estas reformas y hace casi dos años que no acuerdan ni una norma con Trabajo, en un momento de abierta hostilidad entre Díaz y el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi.
Dado este escenario, el ministerio apuesta por cambios sin rango de ley, que no necesitan el respaldo de los diputados. Es el caso del refuerzo del registro horario, señalado por el dictamen desfavorable del Consejo de Estado, o el cambio con el que el Gobierno busca evitar que las empresas puedan absorber pluses para cumplir con los incrementos del salario mínimo.































