El Departamento de Justicia de Estados Unidos archivó este viernes su investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, por el sobrecoste de las obras de la sede del banco central en Washington.
La decisión de la Administración estadounidense elimina un obstáculo esencial para la designación de Kevin Warsh por parte del presidente Donald Trump para sucederlo al frente de la Fed. Varios senadores republicanos, con Thom Tillis (Carolina del Norte) a la cabeza, habían puesto la condición de renunciar a perseguir judicialmente a Powell para apoyar la designación de Warsh, que esta semana asistió a su primera audiencia de confirmación en el Capitolio, ante una comisión de la Cámara alta. Sin el voto de Tillis, miembro de esa comisión, el proceso se habría atascado antes de llegar al pleno, donde los republicanos tienen mayoría (53-47), y un respaldo al elegido de Trump se da por descontado.
Jeanine Pirro, la principal fiscal federal del Distrito de Columbia, uno de los nombramientos más polémicos de Trump para un Departamento de Justicia que ha puesto al servicio de sus vendettas políticas, anunció este viernes en X la decisión de abandonar la investigación contra Powell. “Espero un informe exhaustivo lo antes posible y confío en que el resultado contribuirá a resolver, de una vez por todas, las interrogantes que llevaron a esta oficina a lanzar la investigación”, declaró Pirro en X. “Tengan en cuenta, con todo, que no dudaré en reabrir una causa penal si los hechos así lo justifican”.
Un juez federal ya había dictaminado que las conclusiones remitidas en enero pasado por un gran jurado (ese grupo de ciudadanos que en el ordenamiento estadounidense instruyen el caso guiados por el fiscal) eran improcedentes. Ese magistrado concluyó que existen “cero pruebas” de conducta delictiva en el comportamiento de Powell a la hora de acometer las obras de remodelación de los dos edificios históricos de Washington que albergan la Fed.
Trump lleva un año atacando constantemente a este para forzarle a bajar los tipos de interés más rápidamente. En estos meses lo ha insultado ferozmente, y le ha puesto el mote de Señor Demasiado Tarde, por esa resistencia a plegarse a las prisas de la Casa Blanca.
Esas obras de renovación −asunto en el que Trump, de corazón promotor inmobiliario, se siente legitimado para opinar− fueron la excusa perfecta para recrudecer su campaña contra el funcionario díscolo, al que él mismo nombró durante su primer mandato. En ellas, se registró una desviación presupuestaria que la Fed ha justificado recurriendo a la inflación de los últimos años, al alto precio de deshacerse del asbesto que recubre las paredes y a las particularidades de la orografía de Washington: ambos edificios están construidos literalmente sobre una ciénaga.
Trump y sus aliados han acusado a Powell de tirar el dinero con “terrazas ajardinadas en la azotea, fuentes, ascensores VIP y mármol de primera calidad”. El presidente de la Fed ha negado esos lujos. En cuanto al exceso de mármol en el segundo de los edificios, se debió en realidad a una exigencia de los representantes de Trump en la Comisión de Bellas Artes que supervisó el proyecto; sus arquitectos preferían haber empleado cristal como una metáfora de la “transparencia” que se le supone a la institución. Los planes para la renovación fueron aprobados por la junta directiva de la Fed en 2017.
El tiempo de Powell al frente del banco central estadounidense llega a su fin, como estaba previsto por ley, este mes de mayo. Nadie en Washington pone en duda la capacidad de Warsh para colocarse al frente del organismo regulador estadounidense, pero sí que vaya a poder desempeñar su doble función −contener la inflación y trabajar por lograr el pleno empleo− sin ceder a las presiones de la Casa Blanca. En su comparecencia de esta semana ante el Senado, varios diputados demócratas le preguntaron si sería capaz de no comportarse como “un títere de trapo” de Trump.
A Warsh no le ayudo que ese mismo día, el presidente estadounidense afirmara en una entrevista en la cadena CNBC que se sentiría decepcionado si Warsh no recorta los tipos de interés “de inmediato”, una vez que sea nombrado oficialmente. “Deberíamos tener los tipos más bajos del mundo”, insistió el republicano, socavando un poco más la tradición de independencia de la Fed del poder Ejecutivo, sustentada en un precedente de los años treinta del Tribunal Supremo.
Powell se ha ofrecido estos días a seguir actuando como presidente interino del banco central si la designación no llega a tiempo para el 12 de mayo. La primera reunión de la Fed posterior a esa fecha tendrá lugar los días 16 y 17 de junio. Aún le queda decidir si agota su cometido como uno de los siete gobernadores de la Reserva Federales, encargados de decidir sobre el precio del dinero. Expira en 2028.































