United Airlines acaba de celebrar un espectacular evento para presentar sus nuevos servicios premium, uno de los cuales cuenta con tantos asientos de lujo que se extienden hasta la parte trasera del ala. Es parte de una batalla global más amplia para atraer a los pasajeros adinerados. Parece chocar con las advertencias sobre posibles escaseces de combustible. Pero la historia reciente sugiere que apostar por el segmento de lujo en tiempos difíciles tiene sentido.

La tendencia de premiumización pospandémica ha sido una bendición para United, Delta Air Lines o IAG. Los viajes de negocios se vieron muy afectados por la Covid, y las videoconferencias hacen que gran parte de ellos quizá nunca vuelvan. Pero los turistas adinerados que desean viajar con estilo han compensado con creces el déficit. Las acciones de Delta y United, más orientadas al segmento premium, han superado a las de American Airlines en los últimos años.

Es cierto que centrarse en lujosos asientos reclinables puede parecer extraño dado el contexto actual del sector por la guerra. Pero la historia reciente demuestra una gran resiliencia de la clase premium incluso en tiempos de tensión económica. En el tercer trimestre de 2022, en plena invasión de Ucrania, Delta informó de unos ingresos en la cabina principal un 2% inferiores a los del mismo periodo de 2019. Las ventas en clase premium fueron un 8% superiores. En plenas turbulencias tras los aranceles del “día de la liberación” de hace un año, IAG informó de un verano decepcionante para los viajes transatlánticos en clase económica. Pero los asientos de mayor categoría se mantuvieron bien.

Aún hay riesgos. En una nota de marzo, los analistas de JP Morgan señalaron que, en torno a la invasión de Irak a principios de 2003, el tráfico de clase premium de British Airways tuvo un rendimiento inferior al de la clase económica. También es posible que la persistencia de unos precios del petróleo altos pueda afectar duramente a los mercados, lo que provocaría un efecto riqueza negativo que mermaría el optimismo y, por tanto, los viajes entre los pasajeros más ricos. Pero los mercados aún no han llegado a ese punto. Y el aumento de los costes del combustible exige necesariamente tarifas más altas. Recurrir a aquellos que pueden permitírselo sencillamente tiene sentido desde el punto de vista financiero.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías



Source link

Artículo anteriorEspaña, Alemania, Italia, Austria y Portugal piden a Bruselas un impuesto a los beneficios de las energéticas | Economía