
Baréin, Kuwait, Arabia Saudí, Qatar, Omán y Emiratos Árabes, los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo, han entrado en una nueva y preocupante etapa. Arabia Saudí probablemente resulte inmediatamente más atractiva para los expatriados y los financieros extranjeros. Algunas firmas han estado llevando a su personal al otro lado de la frontera de Emiratos, a Riad, donde los vuelos fuera de la región han seguido operando.
Los bancos globales tienen motivos financieros para trasladar a su personal a la capital saudí y alejarlo de Emiratos, como la promesa de más mandatos de asesoramiento por parte de gigantes corporativos vinculados al Estado. Pero los banqueros siguen creyendo que Dubái es más habitable, en parte porque se puede beber alcohol. El impactante espectáculo del incendio del hotel Fairmont en Dubái el sábado puede cambiar las actitudes.
La cuestión estratégica más importante que preocupa a las firmas occidentales con una gran presencia en el Golfo, según una fuente cercana a una de ellas, es qué tipo de Irán surgirá a continuación. Una opción es el escenario mencionado por Donald Trump, en el que los iraníes se levantan contra el régimen. Pero los líderes empresariales son muy conscientes de que un Irán que siga bajo el control de la Guardia Revolucionaria Islámica podría suponer una amenaza aún mayor que el statu quo.
Hasta ahora, los Estados de la zona se han limitado en gran medida a una declaración conjunta, en la que destacaban su derecho a defenderse. Pero la noticia de que QatarEnergy pararía la producción podría inclinar a los países hacia una respuesta militar. El riesgo de un conflicto prolongado también podría complicar aún más el transporte de combustibles fósiles a través del estrecho de Ormuz.
Es difícil determinar cómo afectaría esto a la salud económica relativa de Arabia y Emiratos, que son, con diferencia, las mayores economías de la zona y que últimamente han protagonizado una disputa muy publicitada. Los analistas de JP Morgan recortaron el lunes las estimaciones de crecimiento del PIB no petrolero de Emiratos para 2026 en 0,5 puntos porcentuales; las de Arabia, solo 0,3 puntos. Aunque la economía emiratí parte de una situación más saneada, Riad tiene más margen para transportar las exportaciones de petróleo por oleoducto. Y los sectores energéticos de ambos se beneficiarían de unos precios más altos. Pero el panorama general es que Emiratos ha superado a Arabia en atraer capital extranjero en los últimos años, y puede que esa tendencia no continúe.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías






























