
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha reclamado este jueves en Bruselas que la ley de vivienda asequible que prepara la Comisión Europea contenga una definición unificada de zona tensionada de vivienda que ya existe en países como España. Ello permitirá dirigir fondos y soluciones de forma más clara y directa a solucionar una cuestión que, como ha afirmado junto con otros ediles europeos, no es solo un problema de desigualdad social. Es también un problema de “falta de crecimiento económico y de competitividad”, ha advertido el regidor de Roma, Roberto Gualteri, otra de las ciudades europeas con problemas de vivienda.
“La pandemia de hoy en día se llama crisis de la vivienda en las ciudades europeas” y “lo que unifica y da un criterio común es la zona tensionada”, ha afirmado Collboni en la capital belga, donde junto con otros ediles de la alianza de alcaldes que presionan por mejorar las políticas de vivienda, Mayors for Housing, de la que es impulsor, se se ha reunido con la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en su día también alcalde de Lisboa. El socialista portugués ha confirmado que, a finales de año, bajo la presidencia de turno irlandesa, la UE celebrará una cumbre sobre vivienda, aunque los detalles están por confirmar por el país anfitrión, que ha marcado la crisis de la vivienda como una de las prioridades de su semestre al frente del Consejo de la UE.
“Hay que buscar un criterio que unifique a todo el continente, para que se puedan aplicar regulaciones, para que se puedan recibir fondos, respetando el principio de subsidiariedad, las competencias de los Estados o de las regiones”, ha insistido Collboni. Contar con “parámetros, números, datos” consensuados que determinen cuándo una ciudad o municipio cumplen el criterio de “mercado tensionado”, facilitará la asignación de “regulaciones extraordinarias o fondos extraordinarios procedentes del fondo comunitario” para paliar esa crisis habitacional, asevera el edil socialista.
Porque los problemas que Bruselas busca resolver desde hace tiempo, como la falta de crecimiento y de competitividad de la Unión, también están relacionados con la vivienda, ha recordado el romano Gualtieri: “La vivienda asequible es un pilar clave del modelo social europeo, es una cuestión de justicia social y cohesión, pero también de competitividad y crecimiento, porque es un factor de la movilidad laboral clave para nuestras economías”. El nuevo alcalde de París, Emmanuel Grégoire, ha apremiado: “Necesitamos ayuda de la Comisión, porque la situación es crítica y urge encontrar soluciones”.
“La vivienda —su asequibilidad y accesibilidad— es uno de los problemas más acuciantes y concretos para millones de europeos. Y su falta es una de las causas principales del desencanto de la ciudadanía con las instituciones democráticas», ha corroborado el presidente Costa. Ribera ha coincidido también en que la cuestión de la vivienda es un “problema europeo” que exige “encontrar las respuestas adecuadas” porque constituye un “motor para la inclusión o exclusión social”, pero al igual que Costa, ha subrayado la complejidad de afrontar un problema para el que “no existe una solución única que sirva para todos”.
Según el regidor barcelonés, la designación de zona tensionada de vivienda “a escala europea” podría tener un “impacto transformador” en la política de vivienda siempre que este concepto respete el “nivel adecuado de gobernanza” y se adopte tras un proceso de “diálogo estructurado” con las ciudades, vistas las diferencias entre las “realidades sociales” de las urbes europeas en materias como los alquileres de corto plazo. Eso sí, ha subrayado, el concepto de zona tensionada debería ir “más allá de la mera capacidad de regular el mercado de alquiler”.
Collboni ha saludado los esfuerzos que ha hecho la Comisión Europea en su nuevo mandato, con la inclusión de un comisario específico para la cuestión de la vivienda, el danés Dan Jorgensen (aunque también se encarga de las cuestiones de energía). También ha recordado la presentación, en diciembre del año pasado, de un primer plan europeo de vivienda asequible al que debe seguir este año, en solo algunas “semanas” según el barcelonés, una propuesta oficial para una ley de vivienda asequible que proporcione “herramientas a los Estados miembros, las regiones y las autoridades locales que puedan aplicar para aliviar la presión sobre la vivienda en su contexto local”, de acuerdo con lo adelantado por el Ejecutivo europeo.
Una normativa que, según han subrayado los alcaldes de la alianza por la vivienda, deberá “equipar a las ciudades con las herramientas necesarias para afrontar la crisis de vivienda” que se ha convertido ya en una de las preocupaciones principales de la ciudadanía. Para los Mayors for Housing, la próxima normativa deberá centrarse en seis áreas: las zonas bajo estrés de vivienda (o zonas tensionadas), financiación, gobernanza, el problema de los sin techo y grupos vulnerables, la especulación y los alquileres de corto plazo.
“Lo que estamos reivindicando las ciudades son instrumentos regulatorios o presupuestarios para luego poderlos adaptar a nuestras ciudades, si es que políticamente o democráticamente así lo acuerdan las ciudades”, ha recalcado Collboni.
La de este viernes es la cuarta vez que la alianza de alcaldes europeos, impulsada desde Barcelona, acude a Bruselas para insistir en que las ciudades necesitan competencias y fondos europeos directos para paliar la crisis de la vivienda. Mayors for Housing se presentó ante las instituciones europeas a comienzos de 2025. Y en mayo del mismo año, Collboni compareció ante el Comité de las Regiones, donde defendió el papel de las ciudades y las regiones en el Plan Europeo de Vivienda Asequible de la UE. Collboni instó a que las instituciones europeas tengan un plan de vivienda y reclamaba tres cuestiones concretas. Una, fondos para construir y rehabilitar parque público. Dos, reconocer la figura de la vivienda asequible, más allá de la social para la población más vulnerable. Y tres, el reconocimiento de las ciudades como actor clave. “Está en juego el derecho a vivir en nuestras ciudades y lo que significa el estilo de vida europeo”, señaló el primer edil de Barcelona.
Una de las ideas clave en las que insiste el alcalde de la capital catalana es que la crisis de vivienda ya no solo afecta a las rentas bajas, sino que “es transversal y afecta a millones de familias trabajadoras y de la clase trabajadora” y afecta a barrios con perfiles socioeconómicos distintos. En Barcelona, el gobierno municipal socialista tiene en la vivienda una de sus prioridades: está construyendo vivienda pública a un ritmo de un millar de unidades al año y ha decidido, al amparo de un decreto autonómico, cerrar en 2028 los 10.000 pisos turísticos de la ciudad, para que vuelvan al mercado residencial. Barcelona fue la primera gran urbe española en regular el precio del alquiler.































