
Al igual que los intereses, los errores en regulación financiera tienden a acumularse. Es lo que ocurre con la decisión de Corea del Sur de aprobar ETF apalancados vinculados a SK Hynix y Samsung, que suponen la mitad del índice Kospi. Ahora los reguladores han prohibido las nuevas ventas de estos ETF, pero con 16 ya en circulación, el mal ya está hecho, dejando tanto a los minoristas como al partido en el Gobierno con un problema que amenaza con no tener fin.
Hasta el Servicio de Supervisión Financiera admitió a finales de junio que la aprobación de estos fondos en mayo se preparó con precipitación en un intento de frenar la debilidad de la divisa atrayendo de vuelta las salidas de inversión minorista. Estos ETF apalancados sobre una sola acción amplifican tanto las subidas como las bajadas. Así ha sido, desde luego, para los títulos de SK Hynix y Samsung que cotizan en Seúl, que caen un 40% y un 34% desde sus máximos de junio. El resultado es una perversa turbulencia: BNP calcula que la cotización de cada uno de los dos se ha movido más de un 5% en la mitad de los días en que su valor de mercado superaba el billón de dólares, frente a solo el 3% de las 13 mayores firmas de EE UU. El martes por sí solo, SK Hynix subió un 5%, luego cayó un 13% antes de dispararse un 14% para cerrar la jornada con una subida del 4%.
El jueves, la Comisión de Servicios Financieros presentó varias medidas: suspende las nuevas cotizaciones de estos ETF; triplicará en agosto el depósito mínimo para operar con ellos hasta unos 20.000 dólares; y elevará en noviembre el tamaño mínimo del lote de una a 20 acciones. Estas medidas no solo no abordan por completo las causas de la volatilidad: también llegan tarde. Datos de Goldman Sachs muestran que el patrimonio gestionado por los ETF apalancados nacionales y extranjeros ya ha caído desde un máximo de 53.000 millones de dólares el 22 de junio hasta 28.000 millones el jueves.
Pero los fondos nacionales siguen suponiendo dos tercios del patrimonio gestionado por estos ETF, lo que subraya la gravedad del autogol de Seúl y el potencial de que la volatilidad se dispare si los minoristas recuperan el apetito o vuelven a asustarse. Son malas noticias para el partido en el Gobierno, que se ha jugado su mandato en un empeño por apoyar al pequeño inversor. También son malas noticias para este.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías































