
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) pone ahora el foco en las entidades financieras y su oferta hipotecaria. “Se investiga la realización, por algunos de sus directivos, de declaraciones públicas sobre la política comercial futura del banco relacionadas, en particular, con los tipos de interés de las hipotecas a tipo fijo. Tales declaraciones habrían permitido a las entidades del sector anticipar el comportamiento futuro de sus competidores”, expuso en una nota el organismo supervisor. El expediente afecta a los principales actores del mercado, véase Bankinter, el Santander, el BBVA, Unicaja, CaixaBank y el Sabadell.
La existencia –o no– de una guerra hipotecaria entre los bancos ha sido un debate recurrente en el sector en los últimos meses, de la mano de propuestas de hipotecas a tipo fijo por debajo del bono soberano o del mercado intercambiario. Entidades como Bankinter decidieron –y así lo explicaron– dar un paso a un lado y atenuar el ritmo en este segmento de negocio, en tanto no rentable, mientras que otras como el Santander o CaixaBank se mostraron más optimistas sobre sus posibilidades de crecimiento. La CNMC quiere investigar si las declaraciones públicas de los implicados contravienen, por ejemplo, el primer artículo que contempla la Ley de Competencia y que detalla las “conductas colusorias”. Resulta llamativo que en esta ocasión sean planteamientos públicos, hechos con luz y taquígrafos y transparentes para cualquier ciudadano, los que motiven la inquietud de la CNMC.
Los bancos han estado en la diana de la autoridad de Competencia durante todo el mandato de Cani Fernández, sin pasar de las musas al teatro muchas de las inquietudes expresadas desde ella. Así sucedió en 2023, con la falta de remuneración de los depósitos en línea con las subidas de tipos de interés. Entonces, Fernández describió una posible colusión expresa o una falla de regulación, a saber, un escenario sin pactos explícitos en el que la propia definición del mercado era la que limitaba la competencia. Lamentó entonces la falta de herramientas para, a diferencia de Reino Unido, llevar a cabo investigaciones sectoriales de mercados que afloren esas anomalías. A falta de más datos, ya que la comunicación que emite la CNMC es sucinta, aquel temor tenía más base.
En los estertores de su mandato, Fernández señala a los bancos. Existe la sensación generalizada, también en sectores como la energía, de que muchos casos emprendidos por la CNMC terminan no cogiendo vuelo o encallando en la justicia ordinaria. Toca seguir la pista a la cruzada de las hipotecas.































