No solo una amistad desde la infancia une a Isabel Guerra y Carolina Romero, ambas de 25 años, sino sus ganas de tener un propio emprendimiento, Jar Jar, pero no todo estaba claro cuando iniciaron… “No sabíamos específicamente en qué, pero queríamos algo que nos permita ser independientes”, cuenta Isabel.

Hace un año, aproximadamente, mientras conversaban de cuáles podrían ser sus opciones para crear un negocio, llegaron a la conclusión de preparar postres y guardarlos en frascos de conserva.

Aunque ninguna estudió gastronomía o carreras a fines -Isabel es estudiante de periodismo y Carolina de educación inicial- las dos han sentido una gran atracción por la cocina.

Creadoras de Jar Jar

“Nuestras recetas tienen mucha historia, algunas son recetas de abuelas y madres. Y otras, son recetas nuevas y viejas que se han compactado en un menú lleno de cariño”, dice Isabel.

Antes de lanzar Jar Jar estas jóvenes emprendedoras sabían que entraban a un mercado competitivo (la repostería) y por eso sabían que sus productos tenían que ser originales, ya que los postres no son nuevos, pero el concepto de la presentación sí lo es.

Aprovecharon las redes sociales, específicamente Instagram para poder darse a conocer y promocionarse a un público más amplio y diverso.

El costo del financiamiento no fue muy elevado, aseguran estas emprendedoras, por lo que con sus ahorros personales han salido adelante, y solo son ellas las que trabajan en el proyecto, alternándose entre sus trabajos, la atención al cliente en las redes sociales y la preparación de los productos.

Tienen un menú variado de postres, en los que constan, Choco zebra Jar Jar, Spooky Jar Jar, Peanut Butter Jar Jar, Oreo Mix Jar Jar, Milky Jar Jar, Very Berry Jar Jar, Coffee Lovers, Deli Lemin Jar Jar y Wicked Jar Jar.

Productos Jar Jar

El costo de cada frasco es de $4, y vienen en dos presentaciones regulares de 220ml, pero para eventos tienen los frascos pequeños personalizados de 180ml al mismo valor.

Cuentan que no encontraron ningún obstáculo, ya que todo se dio de forma natural y se ha mantenido así. “Con en el tiempo que llevamos hemos podido conocer más sobre el mercado guayaquileño, saber sobre sus gustos, esto nos dice mucho sobre la ciudad donde vivimos”, asegura Carolina.

Entre los siguientes planes de Jar Jar está abrir una tienda, donde puedan tener un contacto más directo entre el producto y el cliente.

 

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