
El actual presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, ha confirmado este miércoles que se presentará a las elecciones a la presidencia de la patronal. De ganar en los comicios, que se celebrarán previsiblemente después del verano, Garamendi encadenará un tercer mandato a la cabeza de la organización empresarial. Esto supondrá sumar 12 años en el cargo, hasta 2030.
El anuncio del empresario se ha producido en el curso de verano organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), patrocinado por el BBVA. Y solo unas horas después de que la CEOE activase la maquinaria electoral, con la convocatoria de su comité ejecutivo para el próximo miércoles, 1 de julio. En esta cita, fijará la fecha de los comicios que, si bien el mandato tenía de vigencia hasta noviembre, se adelantarán con estos nuevos plazos.
Garamendi explica que la elección de la fecha responde a dos cuestiones. La primera, la celebración de la Cumbre Iberoamericana en los primeros días de noviembre, en la que la CEOE gestionará la parte empresarial y ha creído conveniente para ello que lo haga la nueva junta. También lo ha justificado en el calendario, para dar el mes de julio para que los posibles candidatos trabajen en su candidatura. La fecha límite para convocar elecciones era el próximo 3 de noviembre.
Lo que está claro es que uno, si no el único, de los candidatos será el propio Garamendi. “La gente me ha planteado que es momento de seguir. Tengo el apoyo expreso de organizaciones y empresas. Estoy muy agradecido de que se reconozca el trabajo y se me anime a seguir”, ha justificado.
Garamendi realiza este movimiento después de que en 2023, en el inicio de su segundo mandato, decidiese cambiar los estatutos para eliminar el blindaje que impedía a los presidentes encadenar más de dos mandatos en la organización. El empresario vasco es presidente de CEOE desde 2018, cuando sucedió en el cargo al catalán Juan Rosell. En los anteriores comicios, los de 2022, se impuso con contundencia a la candidatura alternativa de Virginia Guinda.
Ahora ha invitado a los posibles candidatos a presentarse, si bien ha afirmado que no le consta que se esté gestando una alternativa. “Si alguien cree que tiene un proyecto mejor que lo plantee y que no intente ensuciar con temas que no van a ningún sitio”, ha asegurado, en una referencia velada a las elecciones de Cepyme (Conferencia Española de Pequeña y Mediana Empresa) de hace un año y que tanto revuelo causaron, cuando Gerardo Cuerva, el hasta entonces presidente, perdió el cargo a manos de Ángela de Miguel, promocionada por el propio Garamendi. En este sentido, ha reclamado “una campaña limpia”. Al hablar de “ensuciar”, se refiere a la reciente información de El Confidencial que apunta a la denuncia de un exvicepresidente de Cepyme ante la Autoridad Independiente de Protección del Informante, que atribuye cuatro tipos de delitos a la cúpula de la CEOE.
Eco de las elecciones en Cepyme
La victoria de De Miguel fue mucho más ajustada de lo esperado, con un 53% de los votos, pese a contar con el respaldo de la mayoría de organizaciones territoriales y del presidente de la CEOE. Cuerva, muy crítico con Garamendi y con su gestión al frente de la gran patronal, se quedó muy cerca de la mitad de los votos, resultado que se interpretó como una base en torno a la que lanzarse a por las elecciones de CEOE. Él mismo no descartó esa posibilidad tras los comicios.
A la vez, Cuerva fue reelegido presidente de la Confederación Granadina de Empresarios en febrero. A la pregunta de este periódico sobre el proceso electoral en CEOE, la organización andaluza indica que de momento Cuerva no hará declaraciones. Así, por ahora ni confirma ni descarta la posibilidad de plantar cara al empresario vasco.
Las elecciones en CEOE han sido mencionadas con frecuencia en los últimos meses por el Ministerio de Trabajo, que achaca a la cercanía de esos comicios la falta de acuerdos con la patronal. “Lamento que el señor Garamendi anteponga la reelección de su candidatura a CEOE, que la tiene en unos meses, a hacer el bien para su país. Lo siento muchísimo”, dijo la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, tras uno de los últimos desencuentro con Garamendi.
Relación con el Gobierno
Queda lejos la etapa en que Garamendi alcanzaba acuerdos a menudo con Díaz, durante la crisis sanitaria del coronavirus. El culmen de ese periodo, más allá de los ERTE y la ley rider, fue la reforma laboral, que rechazó el PP pese a contar con el respaldo de la CEOE. Después el ritmo de los acuerdos se desplomó: con Trabajo no hay entendimiento desde hace dos años y con la Seguridad Social desde septiembre de 2024.
El Ejecutivo ha logrado aprobar algunas políticas rechazadas por Garamendi, sobre todo en la anterior legislatura, gracias a una mayoría parlamentaria más propicia, como la segunda parte de la reforma de pensiones, pero en la que empezó en 2023 apenas ha habido avances laborales que exijan el aval del Congreso. El Parlamento respaldó la reforma del subsidio de desempleo y la ampliación de los permisos por nacimiento, pero rechazó la reducción de jornada y apenas hay opciones de que prospere el estatuto del becario, la extensión del permiso de fallecimiento a diez días o la reforma de la prevención de riesgos laborales.
Actualmente, la patronal participa en varias negociaciones con el Ejecutivo: con la Seguridad Social dialoga sobre alguna posible solución al incremento de la incapacidad temporal, así como las cuotas de autónomos. Los empresarios son más optimistas sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo en el primer tema que en el segundo. Con Trabajo, las opciones de entendimiento son casi inexistentes. Los diálogos en marcha tratan sobre la reforma de la indemnización por despido y la entrada de los sindicatos en los consejos de administración de las empresas. En este último asunto CEOE y Cepyme han anunciado que ni siquiera acudirán a la mesa de negociación, augurio que también hicieron respecto respecto al despido, pero finalmente sí asistieron al ser convocados por el Gobierno.
Durante la intervención de este miércoles en el curso de la UIMP, Garamendi ha cargado con dureza contra el Gobierno por los casos de corrupción conocidos en los últimos meses. Según ha asegurado, supone un deterioro institucional que empieza a preocupar a los inversores. Ha alertado no tanto sobre la posibilidad de que estos inversores se vayan de España, si no que han congelado las reinversiones en el país por la inestabilidad política al considerar que no hay seguridad jurídica.
“Yo pido presupuestos. Y si no están, ya veremos”, ha afirmado, dejando la puerta abierta a que si las cuentas públicas decaen reclamen una convocatoria electoral, una moción de censura o una moción de confianza. También ha reclamado que la empresa necesita confianza, seguridad jurídica y calidad de la norma.
La semana pasada, durante la asamblea general de CEOE, Garamendi embistió con fuerza contra el Gobierno por la sucesión de escándalos judiciales. “Levantemos las alfombras, porque los casos de corrupción son increíbles”, pidió el líder de los empresarios, que proclamó su “defensa explícita de la separación de poderes y de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado” y su “apoyo expreso a la justicia”, ya que, en su opinión, “es brutal y peligroso el ataque a los jueces, porque están siendo atacados”.































