Luego de mantener una relación compleja con el presidente colombiano Gustavo Petro y observar desde la distancia la inestabilidad política peruana, el gobierno de Daniel Noboa en Ecuador se alista para coincidir con dos nuevos gobiernos con agendas más cercanas en seguridad, economía y combate al crimen organizado.

La elección de Abelardo De la Espriella en Colombia y el virtual triunfo de Keiko Fujimori en Perú no garantizan por sí solos una nueva etapa regional, pero sí abren un escenario distinto para Ecuador.

Para expertos consultados, el desafío para Ecuador y sus vecinos está en la posibilidad de convertir esa afinidad política en resultados concretos para los tres países y para la región, peor manteniendo una política exterior firme, que pueda ir más allá de los cambio de gobierno.

En Perú la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se encamina a convertirse en la próxima mandataria tras mantener una ventaja de más de 40.000 votos sobre el izquierdista Roberto Sánchez con más del 99 % de actas escrutadas.

Sin embargo, la elección de De la Espriella fue especialmente simbólica para Ecuador. Según el conteo preliminar de la Registraduría colombiana, el candidato del movimiento Defensores de la Patria obtuvo 12,9 millones de votos (49,66 %), frente a los 12,7 millones (49,70 %) del izquierdista Iván Cepeda. Aunque los resultados debían ser ratificados por el escrutinio oficial, la diferencia fue suficiente para que varios mandatarios de la región reconocieran su victoria.

Uno de los primeros fue precisamente Daniel Noboa. “Hoy Colombia eligió el orden sobre la impunidad”, escribió el mandatario ecuatoriano tras conocerse los resultados preliminares.

La reacción no sorprendió. Semanas antes de la elección, ambos dirigentes habían protagonizado una videoconferencia en la que anunciaron acuerdos sobre comercio, seguridad y cooperación bilateral.

Aquel acercamiento terminó materializándose con la eliminación de la tasa de seguridad que Ecuador aplicaba a productos colombianos y que había provocado tensiones entre ambos países.

Colombia: el fin de la era Petro para Ecuador

La llegada de Abelardo De la Espriella supone un giro importante para la relación bilateral.

Durante los últimos meses, Quito y Bogotá mantuvieron diferencias en torno al manejo de la seguridad fronteriza, la lucha contra el narcotráfico y las medidas comerciales.

La relación entre Noboa y Petro estuvo marcada por desacuerdos públicos, tensiones diplomáticas e incluso una guerra arancelaria que afectó el comercio entre ambos países.

Para Jorge Andrés Rico Zapata, analista, consultor e investigador colombiano, el cambio será evidente.

“Será muy diferente. Partirá de objetivos comunes y modelos en las relaciones internacionales muy paralelos en cuanto a tener como agenda diferentes aspectos que se integran: seguridad, lucha contra el narcotráfico y la criminalidad, comercio y economía”, afirma.

Según el experto, la futura relación también estará basada en “confianza y reciprocidad para que fluyan acuerdos y procesos integrados entre ambos países y entre países socios y aliados en la región”.

La afinidad no es casual. El programa de gobierno de De la Espriella plantea una política de seguridad basada en la militarización, la construcción de megacárceles, el combate frontal al narcotráfico y una reducción del tamaño del Estado.

También propone fortalecer las libertades económicas, reducir impuestos al sector empresarial y consolidar alianzas regionales para enfrentar el crimen organizado.

Una de esas alianzas, precisamente, tiene como eje a Ecuador y Perú.

De hecho, dentro de su agenda internacional, De la Espriella ha planteado la construcción de una alianza estratégica con Perú para fortalecer el comercio, la defensa institucional y la lucha contra las mafias transnacionales.

La cercanía política con Noboa también genera expectativas en el sector privado.

Tras la elección colombiana, el Comité Empresarial Ecuatoriano expresó su confianza en que la nueva etapa permita fortalecer la cooperación bilateral y recuperar el dinamismo comercial que históricamente caracterizó la relación entre ambos países.

“Creemos que De la Espriella puede hacer un buen trabajo en Colombia. Confiamos en eso y que las relaciones bilaterales principalmente se recuperen a lo que tradicionalmente han sido muy buenas”, señaló Rodrigo Gómez de la Torre, presidente del gremio.

Perú: una agenda similar en seguridad y economía

Si Colombia representa un cambio, Perú podría convertirse en el otro gran socio regional de Ecuador.

Keiko Fujimori llegó a la recta final del proceso electoral con una propuesta centrada en seguridad, inversión privada y modernización tecnológica del Estado.

Su plan de gobierno, denominado “Perú con orden”, contempla la construcción de cuatro megapenales de máxima seguridad, control militar de fronteras, uso de inteligencia artificial para combatir el crimen y digitalización de trámites para facilitar inversiones.

También plantea reforzar la lucha contra organizaciones criminales, combatir economías ilegales y fortalecer la presencia estatal en zonas vulnerables.

Para Enrique Castillo, analista político peruano, la coincidencia de gobiernos ideológicamente cercanos abre una oportunidad inédita para la región.

“Keiko Fujimori es ya la virtual presidenta electa del Perú, lo cual, conjuntamente con la elección de De la Espriella en Colombia, abre un abanico muy grande de posibilidades de colaboración entre estos tres países en diversos sectores”, sostiene.

A su criterio, la coincidencia política podría fortalecer especialmente la cooperación en seguridad.

“Se puede esperar un ciclo importante a partir del cual la lucha contra la delincuencia, el narcotráfico, terrorismo y trata de personas puede potenciarse y adquirir un nuevo impulso con apoyo económico y logístico”, afirma.

El experto considera, además, que esta nueva etapa podría impulsar una agenda más amplia de integración económica y geopolítica.

“Se puede esperar un trabajo conjunto en temas políticos y geopolíticos, de libre comercio y de integración económica”, explica.

Incluso plantea la posibilidad de reactivar espacios regionales que han perdido fuerza en los últimos años. “Se puede esperar un relanzamiento o una reestructuración de la Alianza del Pacífico”, añade.

Puntos en común: seguridad y frontera

Uno de los puntos donde los tres gobiernos podrían encontrar mayores coincidencias es la lucha contra el crimen organizado.

Ecuador, Colombia y Perú comparten desafíos similares relacionados con narcotráfico, minería ilegal, trata de personas y economías criminales que operan a través de las fronteras.

Castillo considera que la coordinación bilateral entre Ecuador y Perú podría fortalecerse significativamente.

“Se puede avanzar mucho en los temas que generan problemas y preocupaciones en la frontera común, como el control migratorio, el manejo de las economías ilegales y la lucha contra las organizaciones criminales”, señala.

El analista peruano destaca además otro tema estratégico: la seguridad marítima. “Se abre la posibilidad del trabajo conjunto en soberanía marítima y en la lucha contra la pesca ilegal y la piratería en la actividad pesquera”, sostiene.

A ello se suman áreas como inteligencia, defensa e infraestructura.

“Se hará más fácil la coordinación entre las Fuerzas Armadas y las policías de ambos países, así como los acuerdos de colaboración en materia de inteligencia”, explica.

Según Castillo, también podrían impulsarse proyectos conjuntos de infraestructura vial y cooperación energética.

¿Puede darse un nuevo eje andino?

Aunque varios expertos coinciden en que existe una mayor afinidad política entre Noboa, De la Espriella y Fujimori, otros llaman a la cautela.

Santiago Carranco, decano del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN), considera que Ecuador no debería diseñar su política exterior únicamente en función de quién gobierne en los países vecinos.

“Ecuador no le debería importar quién gane en Perú o quién gane en Colombia porque debemos mantener una política exterior firme a mediano plazo, independientemente de lo que pase”, sostiene.

Sin embargo, reconoce que existen coincidencias importantes.

“Con De la Espriella y Keiko Fujimori se mantendría una postura más acorde a lo que Noboa está queriendo hacer justamente con el tema de la lucha contra el crimen organizado”, afirma.

A criterio del académico, esa afinidad podría facilitar la construcción de políticas públicas compartidas.

“Generar política pública con gobiernos que tienen una visión parecida de cómo afrontar el crimen organizado podría darse”, señala.

No obstante, advierte que tampoco se trata de gobiernos idénticos.

“Decir que somos parecidos por la línea política es encasillar”, sostiene.

Carranco recuerda que Ecuador, Colombia y Perú mantienen intereses comunes que trascienden a los gobiernos de turno.

“Nosotros tenemos un ecosistema fronterizo que comparte un montón de encadenamientos productivos. Obviamente tenemos una lucha conjunta contra el narcotráfico y compartimos ideales dentro de los multilaterales”, explica.

Por ello, considera prioritario recuperar mecanismos de cooperación que se debilitaron en los últimos años.

Entre ellos menciona el plan binacional fronterizo entre Ecuador y Colombia, el fortalecimiento de la Comunidad Andina (CAN) y la recuperación de la actividad económica afectada por las recientes tensiones comerciales.

“En este momento la protección de mecanismos de integración regional como la CAN tiene que ser de talante obligatorio para todos los gobiernos”, sostiene.

(I)



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