En plena campaña de la renta, millones de contribuyentes en España ultiman estas semanas la presentación de sus declaraciones para rendir cuentas con Hacienda antes del 30 de junio, cuando termina el plazo. Sin embargo, hay una situación que sigue provocando dudas, errores y, en algunos casos, pérdidas económicas para muchas familias: qué ocurre con las obligaciones fiscales cuando fallece un familiar. Lejos de desaparecer con la muerte del contribuyente, la responsabilidad de presentar la declaración sigue vigente y pasa a manos de los herederos, que a menudo se enfrentan al proceso sin conocer los pasos necesarios ni cuál es la documentación requerida.

El fallecimiento de una persona no extingue automáticamente sus obligaciones tributarias. Si el contribuyente cumplía con los requisitos fijados por la Agencia Tributaria, sus herederos deberán presentar la declaración dentro de los mismos plazos fijados para el resto de ciudadanos. Además, esta declaración debe realizarse de forma individual, ya que no puede integrarse en la de la unidad familiar salvo en situaciones excepcionales previstas por la normativa fiscal.

Este trámite suele convertirse en una fuente adicional de preocupación en un momento ya de por sí complejo desde el punto de vista emocional y administrativo, tal y como recuerdan las plataformas TaxDown y Pazy en una nota conjunta emitida este miércoles. Los familiares deben recopilar documentación, acreditar oficialmente su condición de herederos y gestionar accesos a información fiscal que, tras el fallecimiento, deja de estar disponible mediante los sistemas digitales habituales del contribuyente, explican estas dos firmas.

Una de las cuestiones que más desconocimiento genera es que la declaración de la renta de una persona fallecida puede arrojar tanto un resultado a pagar como una devolución a favor del contribuyente. En los casos en los que la declaración salga a devolver, los herederos tienen derecho a reclamar ese importe ante Hacienda, aunque el procedimiento exige aportar documentación adicional, como el certificado de defunción, el testamento, el libro de familia o justificantes bancarios. Cuando las cantidades superan determinados límites, los requisitos administrativos aumentan y el proceso puede complicarse aún más.

Según alertan los expertos fiscales, miles de familias dejan cada año sin reclamar devoluciones que legalmente les corresponden simplemente por desconocer que existe ese derecho o por no saber cómo iniciar el procedimiento. También son frecuentes los errores relacionados con el acceso a los datos fiscales utilizando certificados digitales o claves del fallecido, herramientas que suelen quedar inhabilitadas tras el deceso.

Las consecuencias de estos descuidos pueden ir desde retrasos administrativos hasta requerimientos de Hacienda o la pérdida definitiva de devoluciones económicas. Todo ello en un contexto especialmente delicado para las familias, que en pocas semanas deben asumir numerosas gestiones relacionadas con el fallecimiento, desde trámites bancarios y notariales hasta cuestiones vinculadas a seguros, pensiones o servicios funerarios.

Especialistas en gestión fiscal y planificación coinciden en que parte del problema radica en la falta de información sobre unos procedimientos que muchas personas no conocen. La complejidad burocrática y el impacto emocional del momento dificultan todavía más que los herederos puedan actuar con rapidez y seguridad. De ahí que las plataformas Pazy, centrada en planificación funeraria y acompañamiento tras el fallecimiento, o TaxDown, especializada en la gestión de declaraciones de la renta, insistan en la importancia de anticiparse e informarse correctamente para evitar errores que puedan derivar en problemas fiscales o pérdidas económicas para las familias en uno de los momentos más difíciles.



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