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Leah Busque, fundadora de TaskRabbit. (Imagen de: wobi.com)

En 2008, Leah Busque abandonó IBM para fundar TaskRabbit, una plataforma en la cual tanto individuos como pequeñas empresas pueden sub-contratar a otras personas de su comunidad con tiempo libre para hacer distintas tareas, como pasear al perro, por ejemplo. Y como su emprendimiento es un caso de éxito, la experiencia de Busque merece ser tomada en cuenta por emprendedores de Ecuador y del mundo. En consecuencia, traducimos del inglés una entrevista hecha por Wobi.com en la que Busque señala cuatro claves que llevaron a su negocio de ser una idea a ser una empresa de verdad (y exitosa).

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Leah Busque, fundadora de TaskRabbit. (Imagen de: wobi.com)

Aplicables también para otros campos, estos son algunas claves para pasar de la idea a la empresa:

  • Hablar con todos los que quieran escuchar la idea. Busque recomienda dejar de pensar en que si empiezas a contar tu idea de negocio te la pueden robar, porque “eso no importa en esta etapa”. Lo que sí importa es conseguir retroalimentaciones, opiniones sobre cómo desarrollar la idea y nutrir el proyecto con sugerencias de otros.
  • Escuchar a los clientes. La fundadora de TaskRabbit recomienda no gastar demasiado tiempo en la etapa de desarrollo del primer producto, “no se preocupen por hacerlo perfecto”, sino de lanzarlo cuando esté en versión beta para hacer partícipes a los clientes de la fase de maduración. “Recojan sus comentarios y sigan trabajando en el producto”.
  • Vean cuán lejos pueden llegar. Cuando su mentor le dijo que debía averiguar qué tan lejos podía llegar su idea, Leah Busque abandonó IBM. Entonces se dio cuenta de que ese es un camino que no tiene fin, sino que hay que empujar el proyecto todos los días, aunque sea más difícil que trabajar en una empresa con un sueldo seguro mes a mes.
  • Nunca dejen pasar una oportunidad de hacer contactos. Cuando empezó su empresa, Busque se enteró de que un experto en el tipo de negocios que ella estaba desarrollando estaría participando en un evento en una ciudad cerca de donde vivía. El pasaje le costaba 750 dólares, “un montón de dinero para una empresa que comienza”, así que después de dudarlo mucho los invirtió en el pasaje. El experto se interesó en su idea y le consiguió al primer inversionista que aportó con 1 millón de dólares para su emprendimiento. Por eso, ella recomienda nunca dejar pasar una oportunidad de hacer contactos.
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