La Comisión Europea ya ha hecho públicos sus planes para reformar los criterios que seguirá en el futuro a la hora de analizar las fusiones empresariales. El objetivo final es “impulsar la competitividad de la UE” frente a China y Estados Unidos. Esto pasa por grandes cantidades de inversión pública y, sobre todo, privada. Por eso, Bruselas ha puesto sobre la mesa unos criterios que darán más protagonismo a “la innovación y la inversión como parte de un enfoque más dinámico de la evaluación de las concentraciones” empresariales. Para decidir si se da vía libre o no a una fusión, también tendrá en cuenta si las cadenas de valor resultantes de estas operaciones corporativas se refuerzan o se debilitan, así como la resiliencia financiera o medioambiental de la firma resultante.






























