
Impulsar la competitividad de la banca de la UE pasa, para la Comisión Europea, por una mezcla de más mercado único y reducir cargas administrativas y solapamientos burocráticos que acaban en mayores requerimientos de provisiones y capital. Eso es, en resumen, lo que concluye el informe sobre la competitividad del sector bancario que ha presentado este viernes el Ejecutivo de la UE en el que hay una carga de profundidad contra los Gobiernos nacionales por “las intervenciones injustificadas a nivel nacional que obstaculizan con demasiada frecuencia” fusiones entre entidades. Bruselas anuncia acciones para evitarlas. Y advierte de que en unos meses volverá a la carga con un nuevo proyecto de seguro de depósitos común, que sustituya al que se proyectó en 2015 y que sigue varado en el Consejo de la UE.






























