
Cualquiera que busque un indicio de que el boom de inversión en inteligencia artificial está tocando techo no lo encontrará en los resultados intermedios de ASML publicados el miércoles. Al contrario: el grupo neerlandés, que fabrica las gigantescas máquinas utilizadas para imprimir patrones diminutos en los chips, planea aumentar su capacidad de producción en 2027, y posiblemente en 2028, para satisfacer la creciente demanda. Eso debería ayudar a ASML a sacudirse las acusaciones de que es un cuello de botella en la cadena de suministro de la IA. La pregunta que se plantea ahora la mayor empresa de Europa por capitalización bursátil es si puede mantener este impulso a mucho más largo plazo.































