
Hay historias de amor que pudieron no haber sucedido, y que de hecho solo ocurrieron gracias a una serie de coincidencias. La de Michele Kang (Seúl, Corea del Sur, 67 años) con el fútbol fue una de ellas. No solo hizo falta que en 2019 la selección femenina de Estados Unidos ganase el Mundial. También que un senador la invitara a la recepción en el Capitolio. E incluso que alguien le presentara a Steve Baldwin, entonces propietario del Washington Spirit, equipo femenino de fútbol estadounidense. Puede parecer exagerado decir que quien es hoy una de las mujeres más importantes del fútbol no lo sería si estas cosas no hubiesen pasado, pero ella misma ha reconocido que antes de todo no sabía ni quién era Messi. Seis años después, es propietaria de varios clubes femeninos, y acaba de convertirse en accionista mayoritaria del Olympique de Lyon masculino, del que también es presidenta.
La operación se cerró el 23 de junio. Kang la describió como la negociación más compleja que habían visto los más de cien abogados implicados. Le compró el 88% del capital a Eagle Football Group –la matriz cotizada del Olympique– por 26,3 millones de euros. Además, se comprometió a inyectar hasta 71 millones en las próximas dos temporadas y a asumir personalmente el repago de la deuda, cuya exposición conjunta supera los 250 millones. La deuda total del Lyon, incluida la financiación del estadio, ronda los 500 millones. El club arrastra años de pérdidas y ha rozado el descenso administrativo, por lo que la compra queda condicionada a que la DNCG, organismo encargado de supervisar las cuentas de los clubes, confirme su permanencia en la Ligue 1 la próxima temporada.
Kang será recordada como la primera magnate en la historia del fútbol femenino. En seis años ha levantado una estructura multiclub, Kynisca Sports International, que agrupa al Washington Spirit de la NWSL (liga femenina estadounidense), al OL Lyonnes francés (el club más laureado de Europa, con 8 Champions y 15 ligas) y al London City Lionesses inglés, recién ascendido a la Women’s Super League, que acaba de fichar a la catalana Alexia Putellas. El grupo tiene un director deportivo global, Markel Zubizarreta, exdirector del Barça femenino. Funciona con protocolos comunes de rendimiento y capacidad de negociación. Kang defiende que ese modelo es el único adecuado al momento actual del fútbol femenino.
Es también una gran filántropa. Solo en 2024 donó unos 84 millones de dólares, entre ellos 30 a la federación estadounidense de fútbol para el desarrollo femenino. Al mismo tiempo rechaza expresamente que su apuesta por el fútbol de mujeres sea un acto de caridad o de justicia social. “Esto no es un proyecto corporativo de diversidad, equidad e inclusión. Mi misión es demostrar que esto es un buen negocio; no solo un negocio, sino un buen negocio”, dijo en Forbes.
Es la menor de tres hermanas. Sus padres esperaban un varón y llegó ella. Jugaba al fútbol, al béisbol y al baloncesto, y sobre todo al tenis, al que se dedicó con pasión hasta que los estudios se comieron su tiempo libre. Era una niña curiosa. Le gustaba entender el porqué de las cosas. Esa curiosidad algo desmesurada obligó a sus profesores a llamar a su casa en más de una ocasión para quejarse de su actitud desafiante. Fue siempre una gran estudiante: orgullo de su padre, un profesor que había obtenido una beca para estudiar en Estados Unidos y que, según cuenta ella, le inculcó desde la infancia la convicción de que podía tener las mismas posibilidades que cualquiera.
Entró en 1980 en la Escuela de Negocios de la Universidad Sogang, la única mujer admitida en su promoción, y terminó primera. El estallido del levantamiento de Gwangju, en el que murieron miles de personas, la empujó a marcharse a Estados Unidos. Estudió economía en la Universidad de Chicago e hizo un máster en gestión pública y privada en la Escuela de Negocios de Yale. Empezó en consultoría, fue socia de Ernst & Young y, desde 2000, vicepresidenta del área de e-business en Northrop Grumman. Pero entonces le diagnosticaron un cáncer de mama.
Fútbol y sanidad
Kang respondió bien al tratamiento y en 2008 superó la enfermedad. Poco después renunció a su puesto decidida a montar su propio negocio. Con pocos medios, y justo cuando estallaba la crisis financiera, puso en marcha Cognosante, una empresa de tecnología sanitaria dedicada a interconectar los sistemas informáticos de las agencias federales y estatales de salud de Estados Unidos. Creció hasta los 2.000 empleados. En 2024 la vendió a Accenture Federal Services por una cifra cercana a los 1.000 millones de dólares. Kang es una inversora activa a través de Cognosante Ventures, un vehículo de capital riesgo especializado en salud digital que conservó tras la venta a Accenture.
Su historia con el deporte empezó en esa recepción en el Capitolio en 2019. Allí conoció a Baldwin, quien le habló del potencial del negocio del fútbol femenino. Un año después entró como socia minoritaria en el equipo. Dos años más tarde ya era la propietaria mayoritaria por 35 millones de dólares. La oferta, en un principio, pareció alta pero con el tiempo su apuesta resultó buena: hoy Forbes valora al Spirit en unos 130 millones. La liga femenina, en general, está en alza. El Angel City se vendió el año pasado por 250 millones, y el grupo de inversión llamado For Denver FC pagó 110 millones por entrar en la liga. La propia comisionada, Jessica Berman, reconoce que fue Kang quien “puso en marcha el bum de valoraciones” del fútbol femenino estadounidense.
Con la adquisición del OL masculino, blinda a su joya europea y evita que el descenso administrativo, que la temporada pasada estuvo a un paso de consumarse, arrastre al proyecto femenino. Se hace, además, con un activo muy por debajo de su valor real: paga 26,3 millones por el 87,78% de un club por el que Textor había desembolsado 884 millones en 2022. Y consolida, sobre todo, la tesis que ha defendido desde el principio y que ha hecho suya: el fútbol femenino todavía no da beneficios, pero su valor no ha dejado de crecer y hoy es uno de los activos con mayor potencial de revalorización del deporte profesional. Demuestra que la igualdad también puede ser rentable.
Respaldo unánime
En paralelo a la compra del Spirit, salió a la luz una investigación que relataba los abusos verbales del entonces entrenador, Richie Burke. Kang se situó del lado de las jugadoras y pidió la dimisión de Baldwin, a quien también salpicaba el escándalo. Las jugadoras se lo agradecieron en una carta: “Seamos claras. La persona en la que confiamos es Michele. Siempre pone las necesidades e intereses de las jugadoras por delante”.































