Recibir una carta de Hacienda ya no significa necesariamente el inicio de un calvario administrativo, sino que puede ser la oportunidad para evitarlo. Es lo que parece que han asumido más de 50.000 contribuyentes del IRPF que, en la campaña de la renta que acaba de terminar, y que por ahora ha recaudado más de 24.700 millones de euros, decidieron presentar declaraciones complementarias tras el aviso preventivo de la Agencia Tributaria, evitando posteriores comprobaciones, generación de intereses y eventuales sanciones.

En un giro hacia lo que la Agencia Tributaria denomina “asistencia preventiva”, un total de 53.700 ciudadanos han optado por rectificar su declaración inicial tras recibir un aviso de la Administración, según el balance que ha difundido este viernes el organismo dependiente de Hacienda. Estos contribuyentes, que inicialmente habían modificado los datos que Hacienda les ofrecía en su borrador, recibieron una de las cerca de 160.000 cartas y avisos digitales que el organismo remitió para advertirles de posibles discrepancias.

Las modificaciones y correcciones por parte de los contribuyentes, que decidieron presentar declaraciones complementarias para ajustarse a la información fiscal que le constaba a la agencia, evitan la apertura de expedientes, el devengo de intereses de demora y la imposición de sanciones tributarias. La Agencia Tributaria, no obstante, explica que, si al recibir la carta, “el contribuyente entiende que su declaración era correcta, lógicamente no tiene que modificarla, pero si considera que cometió algún tipo de error u omisión, se le da la opción de corregirla mediante la correspondiente declaración rectificativa”.

Más allá de estas modificaciones, los datos globales dibujan un escenario de actividad masiva en el que se han presentado más de 25,6 millones de declaraciones, lo que supone un incremento del 4,2% respecto al ejercicio anterior. De esta cantidad, el grueso ha correspondido a declaraciones con resultado a devolver, que alcanzaron los 16,3 millones, frente a los 7,4 millones que resultaron a ingresar. Todo ello, con datos a 2 de julio, ha llevado el importe total recaudado hasta los 24.721 millones de euros, lo que representa un notable aumento de casi el 20% en términos anuales, frente a los 20.620 millones registrados en el IRPF de 2024.

En paralelo, la maquinaria de devoluciones ha funcionado a un ritmo constante, según los datos del organismo. La Agencia Tributaria ya ha devuelto 9.361 millones de euros a 12,9 millones de contribuyentes. Esto significa que, al cierre oficial de la campaña, ya se habían abonado el 79,1% de las solicitudes de devolución presentadas y el 66,4% de los importes totales solicitados, cifras que superan ligeramente en número y cuantía a las registradas en el mismo periodo del año anterior.

En total, alrededor de 4,5 millones de contribuyentes, un 55% más que el año anterior, presentaron su declaración de forma sencilla y sin necesidad de pisar una oficina. La gran palanca fue la modalidad web Renta Directa, que con 2,4 millones de presentaciones y un crecimiento del 135,8%, se ha consolidado como la opción favorita para quienes tienen situaciones fiscales sencillas que no requieren cambios en el borrador. Por su parte, el plan de asistencia telefónica se mantiene como la principal vía de ayuda personalizada con 1,2 millones de declaraciones, mientras que la aplicación móvil sigue ganando terreno con casi 883.000 presentaciones. Pese a este empuje tecnológico, el factor humano sigue siendo clave para una parte de la población. Y es que más de 930.000 contribuyentes optaron por acudir presencialmente a las oficinas para confeccionar su renta, un 6,5% más que el año pasado.



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