
La dimisión del primer ministro británico, Keir Starmer, tras solo dos años en el cargo, confirma que el Reino Unido está en una crisis autodestructiva que dura ya diez años, con siete primeros ministros distintos. El periodo coincide con la fecha en la que el país decidió marcharse de la Unión Europea, mediante un referéndum ganado por casi cuatro puntos de diferencia.






























