El divorcio entre Francia y Alemania para la fabricación conjunta de un caza de sexta generación, dentro del programa FCAS —en el que también estaba España—, no significa que Europa no vaya a tener un avión de combate de estas características. Uno de los proyectos más prometedores a día de hoy es el GCAP, que están desarrollando conjuntamente Italia, Japón y Reino Unido, a través de sus referentes industriales nacionales Leonardo, Jaiec y BAE Systems, respectivamente. Uno de ellos, Leonardo, ve con buenos ojos que Alemania, a través de Airbus (España también tiene una pequeña participación, superior al 4%), se sume al GCAP. “Me alegraría que parte del complejo industrial alemán se uniera a nuestras actividades”, ha señalado el consejero delegado de Leonardo, Lorenzo Mariani, en declaraciones al Financial Times.

Mariani, que lleva un mes en el cargo, ha destacado que este tipo de programas demandan una gran inversión y que la entrada de Alemania traería “beneficios a largo plazo”. Sin embargo, ha admitido que, en caso de materializarse, “traer una nueva nación ahora, con los mismos derechos que los otros tres, podría ser un poco disruptivo” en cuanto a tiempos.

Japón, por ejemplo, sería reacio a sumar un nuevo socio, ya que no quiere más retrasos en un programa que debería contar con un avión de combate operativo en torno a 2035. En cuanto a Reino Unido, BAE Systems ya ha sido socio de Airbus en el exitoso programa Eurofighter, uno de los tres cazas de cuarta generación con los que cuenta Europa actualmente, junto al Gripen sueco y el Rafale francés.

Tras hacerse oficial la suspensión del proyecto para la fabricación de un nuevo avión junto a Francia —sigue adelante, sin embargo, la parte del FCAS relacionada con la nube de combate—, Alemania y España se apresuraron en anunciar que seguían adelante con sus planes de desarrollar un caza de sexta generación. Tanto la industria germana como la española se han mostrado proclives a colaborar en un proyecto conjunto al que podría sumarse la sueca Saab, fabricante del Gripen.

“La industria española pone a disposición de España y de sus posibles socios sus capacidades y recursos para el desarrollo de un sistema de combate de nueva generación, formado por un caza de sexta generación, plataformas no tripuladas o carriers, comunicaciones y sensores avanzados que forman un sistema de sistemas gracias a la nube de combate. El sector ofrece al Ministerio de Defensa sus capacidades y la voluntad para trabajar en este desarrollo, en colaboración con los países europeos que marque”, señalaron varias compañías de la industria militar española en un comunicado conjunto hace dos semanas.

En cuanto a Francia, es previsible que el país apueste por hacer un avión de sexta generación por su cuenta, como ha manifestado Dassault, el fabricante del Rafale. “No hay ninguna posibilidad de que España compre el futuro avión francés”, indica a este medio Antonio Fonfría, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Complutense, en la misma línea que otras fuentes de la industria militar nacional consultadas.

Fonfría recuerda que a España le ha ido muy bien de la mano de Alemania con el Eurofighter, “en términos industriales, de empleo y porque le ha dado la posibilidad de tener un buen caza”. Cabe destacar que parte de este avión de combate se ensambla en España, concretamente en la planta de Getafe (Madrid), el mayor centro industrial del país.

La caída del FCAS

El proyecto FCAS, valorado en 100.000 millones de euros, encalló oficialmente a principios de mes, cuando los Gobiernos de Francia y Alemania admitieron públicamente que Dassault y Airbus no iban a ser capaces de colaborar para la fabricación de un caza de sexta generación. Indra, que también estaba dentro del FCAS como representante español, era el único de los tres líderes del proyecto sin plataforma propia —su aportación se centraba en el ámbito de los sensores y la nube de combate—, por lo que tuvo poco que decir en el enfrentamiento entre las otras dos compañías que no quisieron ceder protagonismo ni capacidad industrial a la otra.

“Con lo que sabemos hoy, ya no pondríamos en marcha este proyecto tal y como se hizo en su momento. Esa es la lección que debemos extraer. Se trataba de un proyecto europeo ambicioso y de gran envergadura que ahora se ha estrellado contra la realidad”, dijo el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, tras hacerse oficial la ruptura. Fuentes del sector industrial militar que piden anonimato señalan que los socios del FCAS estaban a la espera de una decisión política para decidir cómo seguir adelante, después de que el proyecto estuviese paralizado más de un año por el enfrentamiento industrial entre Alemania y Francia.



Source link

Artículo anteriorLuisa González adelanta que será precandidata a la Prefectura de Manabí, pero guarda reserva de su auspiciante | Política | Noticias