El deseo de Pekín de proteger de la inteligencia artificial a los trabajadores parece bien intencionado, pero corre el riesgo de resultar contraproducente. Las autoridades quieren que las empresas inviertan en nuevas tecnologías e innoven. Al mismo tiempo, el Gobierno ha dejado claro que no tolerará los despidos masivos y las profundas reestructuraciones que se están acelerando en empresas occidentales como Meta y Oracle. Eso deja a los grandes grupos privados chinos en desventaja.

La Administración del presidente Xi Jinping no es ajena a perseguir objetivos políticos contradictorios, como fijar ambiciosas metas de ventas de vehículos eléctricos y, a la vez, castigar a los fabricantes de automóviles por la competencia excesiva. La inteligencia artificial no es ninguna excepción. Pekín quiere una adopción del 70% en los sectores clave para el año que viene, y también exige a las empresas que “reduzcan el impacto sobre el empleo”.

De hecho, los gigantes tecnológicos del país, desde Alibaba hasta Tencent, encabezan la carrera. Pero sus ejecutivos también se han esforzado en aparentar un compromiso con la protección del empleo. Richard Liu, fundador y presidente del minorista de comercio electrónico JD.com, prometió hace poco “hacer todo lo posible para proteger” de la automatización a los 900.000 empleados de la empresa.

El problema es que las extensas e intensivas en mano de obra operaciones logísticas y de reparto de su empresa son las que más pueden beneficiarse de la inteligencia artificial y la robótica. El año pasado, Liu se jactó en una conferencia de que los robots han reemplazado al 90% de los humanos en el centro de clasificación de Pekín de la compañía. La plantilla total de JD.com ha crecido más del doble en los últimos cinco años, pero sus ingresos por empleado llevan cayendo de forma sostenida desde 2021.

Otras empresas mantienen un equilibrio igualmente precario. Alibaba, valorada en 230.000 millones de euros, y cuyo ebitda cayó un 84% interanual en el último trimestre por las inversiones en inteligencia artificial, ha empezado en silencio a reducir plantilla mediante recortes graduales y bajas no cubiertas, informó Reuters el miércoles citando a un ingeniero de la compañía. Muchas otras empresas hacen lo mismo, según el mismo artículo.

Para Pekín, lo que está en juego es mucho. Citibank calcula que el 9,6% de los puestos de trabajo, unos 70 millones, son muy vulnerables al desplazamiento por la IA, en un momento en el que el desempleo juvenil ronda el 17%. Esa cifra podría aumentar además con la entrada en el mercado laboral este verano de un récord de 12,7 millones de graduados universitarios. Mantener la estabilidad del empleo es fundamental para sostener el consumo interno, otra de las prioridades políticas del régimen. Los datos oficiales publicados el martes muestran que las ventas minoristas en China cayeron en mayo por primera vez en tres años.

En este contexto, es poco probable que JD.com y sus competidores puedan aprovechar los beneficios de la inteligencia artificial del mismo modo que sus rivales occidentales. Los contradictorios objetivos de China se arriesgan a frenar la innovación a largo plazo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías



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