Álex Saab Morán, empresario colombiano al que se ha señalado como testaferro del expresidente venezolano Nicolás Maduro, estuvo dos veces en Ecuador, según el informe de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional del caso Sucre-Foglocons elaborado en 2021, bajo la presidencia de Fernando Villavicencio, político asesinado en agosto del 2023 cuando promovía su candidatura presidencial.

Saab está detenido en Estados Unidos para enfrentar procesos por lavado de activos. Fue deportado desde Venezuela el pasado 16 de mayo.

Las redes de corrupción de este personaje llegaron hasta Ecuador. Saab se presentaba como representante de la empresa colombiana Fondo Global de Construcciones (Foglocons) con la que se dedicaba a importar desde Ecuador y Colombia materiales prefabricados para la Gran Misión Vivienda, un proyecto chavista destinado a la construcción de viviendas para las clases populares.

Según información de la Fiscalía General ecuatoriana, Foglocons se constituyó en el país el 17 de octubre de 2012, con los accionistas Álvaro Pulido Vargas y Luis Sánchez Yánez, y en tres meses movió millones de dólares por exportaciones de planchas prefabricadas, materiales y acabados de construcción de viviendas a Venezuela.

Foglocons vendió $ 159,9 millones a ELM Import S.A. de Venezuela. Sin embargo, registró pagos por $ 200.000 a sus proveedores por estos materiales.

Fiscalía detallaba en esa época que los productos tampoco fueron enviados a Venezuela, pero el dinero por el producto sí llegó a Ecuador a través del Sistema Unitario de Compensación Regional (Sucre).

Según el informe de la Comisión de Fiscalización, “Álex Saab y Álvaro Pulido (Germán Rubio), los nuevos ricos que amasaron grandes fortunas gracias a su buena relación con el Gobierno venezolano, llevaban una vida de lujo, que incluía viajes en aviones privados, y especialmente la adquisición de varias aeronaves, entre ellas el Lear Jet de matrícula americana N-72LJ registrada en Estados Unidos, adquirida en noviembre de 2012 por Álvaro Pulido”.

Fue en esta nave en la que Álex Saab, la exsenadora colombiana cercana al chavismo Piedad Córdoba y su hijo Camilo Castro viajaron desde Bogotá, Colombia, a Quito, Ecuador, el 8 de julio de 2013.

Reportes de vuelo que constan en la investigación de Villavicencio y sus colegas de la comisión desmentirían que Córdoba no tenía ninguna relación con Álex Saab y más bien confirmarían que sus negocios involucraban al Ecuador.

“Lo curioso de este viaje es que ocurre justo en las fechas en las que la Fiscalía abrió una indagación previa por el delito de lavado de activos mediante la cual varias empresas utilizaron el sistema Sucre para lavar dinero proveniente de Venezuela, entre ellas la empresa Foglocons, lo que llevó a que un juez ordene la retención de 56 millones de dólares, aproximadamente”, se reseña en el informe de Villavicencio.

Saab estuvo en el país en dos ocasiones, de acuerdo con reportes migratorios proporcionados por el Ministerio de Gobierno: la primera vez, del 20 al 22 de enero del 2008, en que llegó en un vuelo comercial de Avianca; y la segunda, el 8 de julio del 2013, en que llegó en un vuelo privado.

Mientras que Álvaro Pulido estuvo en el país en cinco ocasiones, cuatro veces en Quito y una a Guayaquil. De esos viajes cuatro los realizó en aviones privados.

La primera vez estuvo del 8 al 9 de marzo de 2010, llegó en vuelos comerciales de LAN y Avianca; del 12 al 13 de octubre del 2011, en vuelos privados; del 10 al 13 de septiembre de 2012, en vuelos comerciales; el 24 de septiembre de 2012, ida y vuelta, en vuelo comercial; y el 5 de marzo del 2013, ida y vuelta, en vuelo comercial.

Villavicencio envió este informe a la Fiscalía General, que inició una indagación previa en 2022, de la cual no se conocen avances hasta el momento.

Previamente se desarrollaron otros dos procesos penales alrededor de las mismas irregularidades; el primero se declaró nulo en el 2014 y, en el segundo, se sobreseyó a los sospechosos en el 2016.

En su Informe a la Nación, el 24 de mayo del 2026, el presidente Daniel Noboa mencionó a este caso como un “símbolo de cómo se manipuló el sistema financiero y las instituciones para beneficiar a grupos cercanos al poder, mientras millones de ecuatorianos pagaban las consecuencias”. (I)



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