
No es, ciertamente, habitual entrar en una fábrica de cerveza artesanal y encontrarse una charla sobre arqueología. Ni escuchar hablar sobre visigodos y la caída del Imperio romano mientras, al otro lado de un ventanal, se alinean unos enormes depósitos de acero inoxidable donde se fabrica IPA en pleno barrio madrileño de San Blas.






























