En el apartamento del Upper West Side para el que acaba de cerrar una operación, el agente inmobiliario Avi Levi-Braha se sincera con su cliente. “En los 11 años que llevo trabajando en Nueva York, jamás había visto algo así. Conozco muchos grandes propietarios que se quieren ir de aquí. Entiendo que este alcalde tiene buenas intenciones, pero sus políticas van a acabar haciendo daño a todos”, confiesa en voz baja, como si alguien, además de su interlocutor, le estuviera escuchando.































