
El gigante alemán de la industria militar Rheinmetall está interesado en comprar la española Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Según indican fuentes conocedoras al tanto de las conversaciones a EL PAÍS, la compañía está considerando una oferta en torno a los 2.500 millones de euros para hacerse con la compañía de la familia Escribano tras la fallida integración con Indra. De concretarse, EM&E habría multiplicado por 25 su valor respecto a los 100 millones que valía en 2021 y se cotizaría en más del doble respecto a hace un año, cuando saltó a los medios de comunicación la intención de Indra de hacerse con la empresa. En ese entonces, la valoración de EM&E rondaba aproximadamente los 1.000 millones.
Dicha operación se vino abajo oficialmente hace dos semanas, cuando EM&E hizo saber al consejo de Indra que desistía de la integración tras las presiones de la SEPI —principal accionista de Indra con el 28% del capital y tres asientos en el consejo—, que en la noche del día anterior había enviado una misiva a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en la que señalaba sus preocupaciones por el conflicto de intereses. Eso se debe a que los Escribano estaban tanto en la parte compradora —poseen el 14,3% de Indra y dos asientos en el consejo, uno de ellos el de Ángel Escribano, presidente de la tecnológica— como en la vendedora. Dichas tensiones se han resuelto este miércoles con la salida de Escribano de la presidencia de Indra.
Descartada ya la compra y con Ángel Escribano fuera de la presidencia de la empresa semipública de tecnología y defensa, el directivo podrá volver a centrarse en su negocio familiar, el cual comparte con su hermano, Javier, actual presidente de EM&E. La compañía parece ser una perita en dulce en estos momentos en los que el sector bulle con operaciones de compra y fusiones para ganar tamaño de cara a los grandes contratos de defensa y espacio que se espera que lleguen al sector en los próximos años, en el contexto del rearme europeo.
Sin ir más lejos, España ya asignó contratos de miles de millones el año pasado a su industria como la modernización de las fragatas F-100 de la Armada, que ha recaído en Navantia; la renovación de los aviones de combate para adiestrar a los pilotos, que ha ido para Airbus; o la nueva artillería sobre cadenas y ruedas que el Gobierno ha asignado a Indra y EM&E por un valor conjunto de 7.240 millones.
Los contratos de artillería, en los que EM&E se encargará del cañón —Indra, además, ha firmado una alianza con la surcoreana Hanwha para que le permita hacer una adaptación españolizada de su artillería K9—, son un buen motivo para que Rheinmetall haya puesto sus ojos en esta compañía especializada en torretas (tanto para ejércitos de tierra como para armadas), robots y vehículos militares, como el Ferox 6×6 que presentó el año pasado y que se fabricará en la planta jienense de Linares. En 2024, Escribano multiplicó por 13 su beneficio neto, hasta los 112,5 millones. El ejercicio pasado, este guarismo creció aún más, un 43%, hasta los 161,1 millones, al calor de las grandes adjudicaciones a la industria militar por parte del Gobierno español.
El atractivo de la compañía ha provocado que no solo Rheinmetall se haya interesado en ella tras la fallida integración con Indra. La francoalemana KNDS, especializada en la fabricación de carros de combate, también tanteó el terreno para una posible operación, pero desechó la opción por ahora para centrarse en su salida a Bolsa que se espera para mitad de año.
Rheinmetall y su relación con España
En caso de llegar a buen puerto, la compra de Escribano no sería la primera de la compañía alemana en España. En 2023, el gigante teutón oficializó la compra del fabricante de municiones Expal Systems al grupo Maxam a cambio de 1.200 millones. Esta empresa, que hoy se llama Rheinmetall Expal Munitions fabrica munición de artillería, granadas de mortero, munición de calibre medio, así como espoletas y sistemas de propulsión de cohetes en diversas localidades españolas.
Cabe destacar que, para que la operación con la alemana salga adelante, esta tendrá que contar con el visto bueno del Consejo de Ministros, ya que se trata de una compañía de interés nacional, según explican fuentes del sector. Lo mismo sucedió con la mencionada venta de Expal, por la cual, de hecho, la alemana fue multada con 13 millones de euros por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en 2024 por “haber aportado información engañosa” en la fusión. A eso se suman las dudas sobre que el Gobierno esté dispuesto a ceder parte de la escasa industria militar nacional a Alemania, sobre todo tras su enfrentamiento con los Escribano.
Por otro lado, Rheinmetall firmó la semana pasada un acuerdo estratégico clave con Indra para la fabricación de vehículos militares, con el objetivo de participar en una licitación del Ejército de Tierra español para la compra de 3.000 camiones militares. Además, aspiran a una licitación de vehículos tácticos blindados y analizan la construcción conjunta de tanques.
La alemana también va de la mano de la propia EM&E en el contrato del sistema de lanzacohetes de alta movilidad (SILAM), valorado en casi 700 millones, que el Gobierno había adjudicado a ambas empresas en 2023. En septiembre del año pasado, la propuesta inicial fue desechada por el Ministerio de Defensa por incluir tecnología israelí, lo que hizo que Escribano y la alemana presentaran una alternativa en diciembre.






























