Elvis Santos, Chief PR & Influence de Ogilvy Spain, ha abordado durante un encuentro en Westfield Glòries cómo la hiperconectividad y la tecnología están transformando la manera en la que se construye la reputación de marca. En un entorno definido por la inteligencia artificial y la hiperconectividad, cualquier acción puede amplificarse en segundos y este valor se ha consolidado como uno de los principales activos estratégicos para empresas y profesionales. 

Santos subraya que la comunicación ha dejado de ser un elemento táctico para convertirse en un factor clave, en un momento en el que cualquier acción puede afectar directamente a la percepción de una marca, organización o institución. En ese sentido, la reputación ha dejado de ser un elemento exclusivamente corporativo para convertirse en un activo cada vez más vinculado a las personas. 

«Los directivos y empleados son clave. Trabajar su reputación impacta directamente en la compañía. Por esta razón, es fundamental hacerlo de manera clara y consistente», asegura Elvis Santos. El Chief PR de Ogilvy insiste en que «la reputación es algo intangible per se, pero la gestión de una buena o mala reputación tiene un impacto fundamental en los resultados financieros de una compañía».

Una identidad única en la era digital

A través de distintos casos reales, Santos evidencia cómo una única publicación en redes sociales puede desencadenar consecuencias empresariales e incluso legales. Con este método, se refleja la pérdida de control sobre la información y la velocidad a la que hoy se construye la opinión pública.

En este contexto, Santos defiende que no existe una separación entre identidad física y digital, sino una única identidad cuya reputación se define por la percepción de los demás. Esto influye directamente en ámbitos como la contratación o la relación de una compañía con sus clientes.

Nuevos desafíos para la reputación

Entre los principales desafíos actuales, el Chief PR & Influence de Ogilvy destaca la pérdida del monopolio de la información, la inmediatez en la propagación de crisis, la desinformación y el peso de las emociones en la difusión de contenidos. Estos factores han transformado profundamente la gestión de la reputación.

Ante este escenario, Santos aboga por una gestión activa de la presencia digital que evite dejar en manos de terceros la narrativa sobre uno mismo. Para ello, recomienda apostar por una actitud consciente en redes que permita ocupar los espacios de búsqueda y proyectar una imagen alineada con lo que se es y lo que se quiere ser.

Así, Elvis Santos defiende que el verdadero diferencial reside en el criterio: desde aplicar el sentido común antes de publicar hasta entender que cada contenido suma, o resta, en la percepción global. La clave se encuentra en impulsar una comunicación basada en el valor, el equilibrio y la autenticidad, donde la gestión de la privacidad, la elección de los temas y la calidad de la interacción se convierten en elementos fundamentales para construir una reputación sólida y sostenible en el tiempo.



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