El liderazgo femenino en el sector tecnológico aporta un valor diferencial en las empresas al fomentar equipos cohesionados e impulsar iniciativas que combinan resultados tangibles con valores humanos. Las mujeres líderes crean entornos colaborativos, orientados al crecimiento, donde el talento individual se integra como parte de un proyecto colectivo. 

Sin embargo, la industria aún enfrenta retos y barreras invisibles que limitan la capacidad de decisión real y que no fomentan el ascenso femenino a los puestos directivos. Superar estos desafíos pasa por fortalecer las redes de apoyo entre mujeres y fomentar una cultura empresarial que apueste de forma genuina por su liderazgo. 

Por eso, desde MarketingDirecto.com-MKD hablamos con Esperanza Pariente, Founder Managing Director de DAHOOH y creadora de DO IT FOR HER,  la plataforma online de escucha activa que busca alcanzar la equidad en el mundo empresarial para la mujer.

¿Has tenido referentes femeninos a la hora de desarrollar tu trayectoria?

El liderazgo femenino se construye muchas veces a partir de referentes cercanos que encarnan la determinación, la resiliencia y la capacidad de transformar la realidad. En el caso de Esperanza, sus referentes son dos mujeres que la inspiran y que la ayudan a ser siempre mejor: 

«Mi madre, que es una luchadora nata. Siendo enfermera de La Concha, decidió estudiar medicina aun teniendo niños pequeños y lo consiguió. A sus 45 nos tocó emigrar a España y se propuso trabajar en la Seguridad Social, y también lo logró. Es una mujer con mucha determinación y una calidad humana inigualable, que ante momentos intempestuosos siempre sabe sacarle una sonrisa al mal momento y una solución al problema», explica. «Es como la canción de Rigoberta Bandini que dice: ‘que siempre tiene caldo en la nevera y que podría acabar con tantas guerras’».

«Por otro lado, mi hermana, una mujer valiente, que ha cambiado el mundo de muchas madres recientes a través de su iniciativa Entremamás y de su creencia en que otro mundo es posible», declara. 

¿Crees que el liderazgo femenino aporta un factor diferencial en las empresas?

Completamente, y siempre y cuando estén bien gestionadas. Las mujeres somos capaces de mover murallas, de tener iniciativas que aportan valores cuantificables y cualitativos. De crear equipos que funcionan como un reloj suizo y donde las cualidades de cada uno son reconocidas porque forman parte de un gran puzzle. Pero también hay una parte gris, el mal liderazgo del que nunca se habla y que existe en las organizaciones, y que en muchas ocasiones también está liderado por mujeres.

 ¿Existe todavía techo de cristal en el marketing? ¿Qué barreras siguen presentes para las mujeres en puestos directivos del sector?

Creo que pasa menos, ya que veo constantemente nombramientos de altas directivas, de country managers liderando países, de heads… Lo que sí nos falta por analizar es si todos los cargos que lucimos en LinkedIn son reales o si detrás de un puesto top tenemos a alguien que decide por nosotras.

Hace algunos años, antes de emprender, fui testigo de esto y de que en mi entorno había «mucha jefa» que no podía decidir y donde el micromanaging reinaba en el día a día. Diríamos que les gustaba poner en el cargo a mujeres que, a juicio de los verdaderos responsables, «no iban a molestar», y relegaban a aquellas mujeres que, según estos, «tenían probabilidad de sobresalir sobre el establishment».

Finalmente, creo que otra barrera que nos falta por eliminar es la que nosotras mismas nos ponemos unas a otras. Las mujeres hacemos poco networking; por nuestra naturaleza somos más de ayudar a la «amigui» y no hacemos un networking pensando en hacer negocios. En cambio, el hombre, según mi experiencia, es más de crear relaciones pensando en crecimiento, en win-win, en oportunidades. No les hace falta tener una relación tan profunda para crear relaciones.

¿Has tenido más dificultades que los hombres a la hora de conciliar tu vida profesional con la vida personal? ¿Has tenido que tomar decisiones difíciles en este aspecto?

Es cierto que cada mujer vive la maternidad de forma diferente y que a unas nos cuesta menos volver al trabajo que a otras. Sin embargo, independientemente de nosotras la naturaleza humana es incuestionable y las que llevamos al bebé y parimos somos nosotras, el bebé nos necesita desde el principio a nosotras y por tanto la conciliación y estar perfecta en los dos ámbitos a la misma presión y con la misma responsabilidad es impensable.

Por otro lado, algo de lo que nunca se habla es de lo que representa para una empresa que una mujer u hombre se vaya de su puesto y más si esa persona es clave. Creo que la vuelta, por ejemplo, de la baja por maternidad debería ser progresiva, permitiendo media jornada durante un período de transición. Creo que beneficiaría tanto a la empresa como al trabajador.

Por contaros mi caso concreto, yo decidí renunciar de la consultora donde estaba porque pese a tener un buen puesto, estar muy bien remunerada y sentirme feliz en lo profesional, casi no veía a mi bebé y mi propio cuerpo se empezó a enfermar. Así que renuncié a esa vida que cuentan en «Pantomima Full» (la vida del consultor) por dedicarme a mi bebé aunque eso repercutió en mi economía y en mi vida profesional. Y no tranquila con eso, decidí emprender porque no quería, años más tarde, quedarme fuera del mercado laboral por decidir ser madre. 

Lo cierto es que hubiera sido fantástico que los responsables de la empresa entendieran que la vida y la familia son el núcleo de la sociedad y que trabajar 12 horas al día, teniendo un bebé, no es prudente. No vale de nada tener políticas de empresa que se ven preciosas en la web si luego en el día a día los directivos no cumplen con esas promesas y la conciliación es papel mojado. 

Pero por mucho que intentemos avanzar hacia algo mejor, la vida es diferente para cada familia y para cada mujer u hombre. Antes de ser madre pensaba en un 50%/50% luego me di cuenta que eso no era real para mi caso en concreto. Eso sí, me parece bien que se amplíen los permisos por paternidad y maternidad pero a cambio se tienen que dar impulsos fiscales a las empresas, desde el lado empleado nos parece un derecho; pero desde el lado empresario sobre todo si son pequeñas empresas, puede resultar una ruina.

¿Qué te gustaría cambiar del sector en términos de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres?

Es una pregunta complicada de responder pero creo que la respuesta la tenemos nosotras. Lo que me gustaría ver más y con más frecuencia es que nos ayudemos más entre nosotras, nos impulsemos y creemos red, no solo de apariencia, no solo de nombre. 

Hace ocho años creé DO IT FOR HER, una iniciativa gratuita para ayudar a mujeres en búsqueda de empleo o cambio de trabajo. A través de esta experiencia, mi conclusión es que las mujeres tenemos miedo a resaltar, a vendernos, a creernos lo que valemos y lo que somos; y finalmente no nos apoyamos entre nosotras. Si algo quisiera que cambie es ver cómo somos capaces de crear redes para ayudarnos a ser mejores profesionales e impulsarnos en nuestras carreras. Hacer el bien sin mirar a quien.

¿Qué deberían hacer las empresas para fomentar más liderazgo femenino?

Crear programas con una inversión muy potente en los institutos y universidades, creando fondos privados serios (cuando digo serios es que de verdad ayuden y no que sean simbólicos ni en cuanto a dinero ni a posicionamiento) para mujeres que quieran emprender o intraemprender dentro de la compañía.

Hacer algo similar a lo que hizo BBVA con su SDA y su programa de transformación. El banco creó un presupuesto inmenso y estratégico, financió la transformación digital de sus departamentos, liderado y gestionado por cada uno y supervisado por la SDA para cumplir objetivos de negocio. Sería genial ver cómo pilar estratégico corporativo a una empresa que tiene el liderazgo femenino como tal y que invierte en ello a través de un programa que críe y cree este liderazgo.

No hablo de programas (titulitis) de liderazgo, de eso ya hay mucho, sino de invertir en esas mujeres y en que sean responsables de sus ideas y del impacto de negocio de estos. Como decía antes, las mujeres somos capaces de mover mil muros.

¿Cuál es el mayor aprendizaje que has tenido en tu carrera?

Gestionar correctamente mis emociones y entender que un mal día no define nada más que el momento. He aprendido que perseverar, tener determinación y ponerle amor a todo lo que haces es lo que te hará sentir satisfecha con tu trabajo. Al final, lo importante son las pizcas que le ponemos al día a día, no solo el resultado final. Como decía Churchill: «Success is not final, failure is not fatal: it is the courage to continue that counts». Y eso, el coraje de continuar, es lo que me define.





Source link

Artículo anteriorMás de la mitad de las personas de entre 60 y 64 años trabajan: la mayor tasa desde la década de los setenta | Economía