
¿Qué desenlace para Irán están descontando los inversores? A juzgar por los movimientos en los mercados financieros desde que el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu lanzaron la campaña de bombardeos que acabó con la vida del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, el sábado, parece que esperan un rápido final del conflicto. Sin embargo, eso plantea la pregunta de qué sucederá después. Existe el riesgo de que los inversores estén confundiendo los escenarios base con los escenarios más optimistas.
Hay muchos resultados posibles en Irán. Una posibilidad es que el actual Gobierno se desmorone tras la muerte de decenas de altos dirigentes. El país podría entonces dividirse en facciones o etnias, como ocurrió en Libia tras el derrocamiento de Muamar el Gadafi. Una segunda opción es que la República Islámica siga adelante más o menos en su forma actual. O bien, Irán podría adoptar una forma de gobierno más abierta y democrática, reintegrando su economía en el mundo y animando a Washington a eliminar gradualmente las sanciones.
Según Capital Economics, los dos primeros escenarios podrían provocar un aumento del precio del petróleo por encima de los 100 dólares el barril, desde los 87 [este viernes subió a 93]. Esto se debe a que la agitación interna perturbaría la producción diaria de Irán, que supera los 3 millones de barriles, mientras que un resultado en el que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, de línea dura, mantuviera su control sobre el poder probablemente implicaría que Teherán siguiera amenazando a los petroleros que navegan por el estrecho de Ormuz. Solo el último escenario daría lugar a un aumento de la producción de petróleo iraní, una recuperación económica y una caída de los precios del crudo hasta los 50 dólares por barril con el tiempo.
La relativa calma en los mercados financieros y de materias primas sugiere que los inversores esperan un rápido fin del conflicto y de la perturbación, además de una alta probabilidad de que se produzca un escenario benigno a partir de entonces. A pesar del reciente repunte, los precios del petróleo siguen muy por debajo del nivel de 130 dólares por barril al que se acercaron tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia hace cuatro años. Los precios del gas en Europa han subido un 60%, hasta los 52 euros por megavatio-hora, muy por debajo de los 100 euros por MWh a los que se negociaban de forma constante en 2022. Mientras, los precios del gas para su entrega dentro de unos años apenas han variado, lo que implica una interrupción breve.
Washington afirmó el jueves que había destruido más del 60% de los misiles y lanzadores de Teherán, además de 30 de sus barcos. Trump también afirmó que Irán quería negociar, que Estados Unidos tendría que participar en la elección del próximo líder del país y que Mojtaba Khamenei, aliado de la Guardia Revolucionaria e hijo del difunto líder, era una opción poco probable como sucesor.
Aun así, una quinta parte del suministro mundial de petróleo se encuentra actualmente atrapada detrás del estrecho de Ormuz. Según las cifras de Goldman Sachs, los precios del petróleo subirán incluso si el statu quo persiste solo durante unos meses. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria ha asumido un papel de gobierno más fuerte, según seis fuentes iraníes y regionales. Por lo tanto, es posible que el mercado esté dando demasiada importancia a un rápido fin del conflicto y eligiendo un escenario base erróneo.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías






























