
Una megarrecompra podría tener mucho sentido para Toyota. La posible venta de 16.000 millones de euros en acciones por parte de bancos y aseguradoras sería un modesto paso hacia un ambicioso objetivo de retorno sobre el capital y mejoraría la gobernanza. También podría ayudar al próximo CEO, Kenta Kon, a ganarse a más minoritarios. Aunque prevé recomprar, podría permitir que otros inversores las compraran.
Ambas opciones son alentadoras para los reformadores que presionan a las empresas de Japón para que desmantelen sus participaciones estratégicas. Aunque Toyota es la mayor cotizada del país, no siempre es un modelo a seguir: tardó en responder a la petición de la Bolsa de Tokio de revelar sus estrategias para mejorar la eficiencia del capital.
Lo mejor es recomprar. Aunque la etiqueta empresarial del país dicta que los vendedores deben obtener el beneplácito de Toyota, la recompra activa de acciones merece un crédito adicional, sobre todo dada su magnitud: equivaldría a más que la suma de sus recompras en los cinco años hasta marzo de 2025, y al 6,5% de su capitalización. Los minoritarios también saldrían ganando: menos accionistas tendrían interés en ponerse del lado de la dirección, y la liquidación inicial podría facilitar que Toyota se deshiciera de participaciones recíprocas, liberando capital. Tanto la empresa como el mercado se beneficiarían de la liberación de liquidez.
La firma puede permitírselo. Su unidad de automóviles tenía 9.500 millones en activos líquidos en diciembre. Cancelar acciones tras su recompra también contribuiría a su ambicioso objetivo de llevar la rentabilidad sobre el capital hasta el 20%. Aunque su actual 11% supera al de sus rivales locales, está por detrás de GM, Ford y BYD, según Visible Alpha.
Queda mucho por hacer. Las instituciones financieras niponas tienen participaciones en Toyota equivalentes al 11% de su capitalización, según Bernstein. Las de Toyota en cotizadas subieron hasta el 8,9% de los activos netos consolidados en septiembre, tras años de descenso. Hay margen para mejorar, aunque no es el peor caso. Los primeros avances pueden ayudar a Kon a contrarrestar la inquietud en torno a su papel en Toyota Industries, que infravaloró el objetivo y privó de derechos a los minoritarios. Pero hay un amplio margen para que deje su huella.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías































