
“En apenas una noche, Rusia se ha apoderado de dos ciudades estonias y ha pillado de sorpresa a todos los miembros de la OTAN”. Deja mal cuerpo la lectura del ensayo de política-ficción Si Rusia ganara. Un escenario más que probable, de Carlo Masala, editado por Península. El autor, alemán, es un reputado politólogo especializado en seguridad europea, que ha sido investigador de la Escuela de Defensa de la OTAN. El texto imagina que en 2028 —después de que se haya impuesto una paz humillante a Ucrania, que pierde el territorio ocupado y queda excluida de la OTAN— Rusia lanza sus tropas sobre Narva, una ciudad estonia de más de 50.000 habitantes, con el argumento de la defensa de los derechos de sus vecinos, en su mayoría rusohablantes. Estonia, recordemos, es territorio OTAN. En esta ficción, la Alianza Atlántica titubea, no sabe cómo responder y los líderes occidentales se convencen de que esa pequeña porción de territorio no merece desencadenar la Tercera Guerra Mundial. El canciller alemán advierte: “Si la OTAN no responde, Rusia habrá ganado. Espero que todos sean conscientes de ello”.






























