
Las Bolsas han vuelto a demostrar su capacidad para convivir con la incertidumbre, incluso cuando el contexto invita a lo contrario. En apenas unas semanas, el mercado ha pasado del sobresalto inicial a un tono mucho más constructivo: tras el episodio de tensión geopolítica provocado por la guerra entre Irán e Israel, los principales índices han recuperado prácticamente todas las pérdidas y, en algunos casos, han vuelto a rozar máximos recientes. El petróleo, que llegó a repuntar con fuerza ante el temor a una escalada, ha retrocedido desde sus picos; los tipos de interés a largo plazo se han estabilizado después de semanas de idas y venidas; y las revisiones de beneficios empresariales continúan señalando, en muchos sectores, una evolución mejor de la que cabría esperar en un entorno tan cargado de grandes titulares.































